domingo, 19 de noviembre de 2017

Mi primera vez…en las Elecciones Presidenciales.


     Me tocaba escribir sobre uno de los últimos libros que leí hace poco, pero al recordar las palabras de mi comadrita Ledda por “guasap” de que esperaba de mí fotos y hasta un post sobre este “evento histórico” en mi vida (que por supuesto se trata de una fecha importante para Chile, en la que escogemos a los próximos dirigentes del país), por ser la primera vez en la que me dispongo a cumplir con mi responsabilidad ciudadana de hombre adulto, quise ponerme a prueba a ver qué tal me quedaba un texto de esta índole.  Además hace menos de una hora que voté por “mi presidente”, así que tengo la memoria fresquita, razón por la cual me será mucho más fácil escribir este texto, que comenzar a desmenuzar mi más reciente lectura de Sherlock Holmes.
      En mi soberbia, hasta las pasadas elecciones presidenciales siempre me jactaba de que no votaba, porque no me interesaba la política, de modo que mientras el resto de la población responsable asistía a dar su voto por quienes confiaban, yo seguía con mi vida sin otros contratiempos.  Para ser sincero, aún me sigue interesando muy poco este aspecto de la existencia y vez en que mis amigos o cercanos se ponen a hablar del tema, me adentro en mi mundo interior (me evado) o me alejo de ellos para dedicarme a asuntos más ligeros.  No obstante he llegado a un estadio en mi vida, en el cual me es imposible no responsabilizarme con uno que otro asunto y en ello está en un lugar destacado la valorización de mi granito de arena, en algo que no ocurre siempre y más encima se trata del porvenir de toda una nación.  Si voy a estar contento o disgustado por cómo van las cosas en mi patria, al menos espero ser consecuente y saber que mis palabras y mis sentimientos se justifican, porque apoyé o no en su momento a estos líderes involucrados en todo ello… ¿Se entiende?
      El año pasado no más el gobierno invitó a la gente a reunirse en grupo, para realizar unas especies de cabildos, en los cuales proponer varias reformas a la Constitución, que ya lleva décadas en Chile sin modificaciones.  Fue así que motivado por mis amigos Galpincheros (dentro de mis amistades, lejos los más comprometidos políticamente hablando…y los más izquierdosos, je), formé junto a ellos uno de estos equipos y vaya qué disfruté de ello.
       En febrero, aún disfrutando las vacaciones de verano, me junté con mi querida amiga Juliana Lee para ir juntos a la exposición dedicada a Picasso, que se estaba presentando en el Centro Cultural la Moneda (nada menos bajo el edificio sede del Poder Ejecutivo) y fue así que ambos nos encontramos con un puesto en la calle del Partido Comunista.  Estaban pidiendo firmas para legalizarse otra vez, según debían hacerlo todos los partidos según no sé qué decreto. Como muchos de mis amigos son comunistas y muchos de los artistas que admiro lo son, no dudé en dar mi consentimiento…Semanas después me llegó una carta diciéndome que estaba inscrito entre las filas de los rojos ¿Engaño o ignorancia de mi parte, por no saber lo que estaba haciendo aquella tarde en que di mi “valiosa” firma y otros antecedentes? La verdad es que no me molestó y al contrario me sentí orgulloso de estar entre tan distinguida gente.  Les conté a mis cercanos, algunos lo encontraron gracioso y otros me felicitaron.  Al menos no firmé “por las ballenas” u otra causa de ese tipo y quedé fichado en un partido menos histórico (como le pasó a mi ahijado Sebastián).  Decidí quedarme en el Partido Comunista y votar por cada uno de sus aspirantes de ahora en adelante.
       La semana pasada el Ministerio de Educación avisó a los colegios que para incentivar a los jóvenes, se iba a hacer un simulacro de votaciones en las salas de clases.  Se crearon urnas, formaron mesas de votaciones, etc.  Me tocó supervisar al curso con el que tenía clases en ese momento, un primero medio, el más numeroso y desordenado de los 4 que hay de ese nivel en el colegio en el que trabajo.  La actividad cívica se dio con un compromiso inesperado por parte de los estudiantes y no dudé en sacarle fotos al proceso.  Grande fue la sorpresa (y no alegre eso sí) cuando al comparar los resultados entre los distintos cursos, vimos que había ganado el candidato Sebastián Piñera (Piraña).  Un colega amigo dijo que la culpa la tuvimos los grandes, por no crear mayor conciencia entre los muchachos.  Yo vi el resultado, que también fue el mismo en el curso que me tocó cubrir, fruto de la ignorancia de los adolescentes, quienes de seguro ni conocían a los otros candidatos y optaron por el único de la lista con “cierta fama”.

Las mini-votaciones de mi colegio.

       Esta mañana partí junto a mi mamá antes del mediodía a votar.  Ambos tomamos la misma micro, pero ella se bajó antes que yo, pues su lugar de votaciones quedaba más cerca.  Pensaba ir con uno de mis hermanos a hacer dicho trámite, sin embargo Miguel desistió de ir.  Tuve que caminar unas cuantas cuadras para llegar a mi destino.  Me sentí muy contento cuando me di cuenta de que el colegio donde me tocaba votar, era el mismo establecimiento del cual guardaba uno de los recuerdos más apreciados de mi adolescencia: era el año 1987 más o menos y un primo que vivía cerca de mi hogar, estudiaba allá.  En ese tiempo se acostumbraba hacer funciones de video en VHS de cine, para recaudar dinero por una razón u otra; fue así que Pato me contó que en su liceo iban a dar pelis a solo $100 (¡Una verdadera ganga!).  Más encima las funciones eran en día viernes, o sea justo al comienzo del fin de semana y por ello era una linda manera de comenzar el descanso de estrés de las clases.  Cuando llegamos a ese recinto, estuve tentado de pedirle a mis papás que me matricularan allá, pues me enamoré de sus enormes áreas verdes, con plazas incluidas, árboles y bancos para tomar aire tranquilo, algo que en mi poca experiencia hasta el momento era algo nuevo para mí.  Fuimos dos semanas seguidas, acompañándonos por algunos amigos de juegos.  Gracias a esas sesiones pude ver por primera vez dos clásicos de la década, por los que siento una especial predilección: Volver al Futuro y Generación Perdida.  Me fue imposible no traer a la memoria todo esto, ya que volver a pisar este lugar, más encima en una fecha como la de hoy, lo vi como un buen augurio.
      Juraba que me tocaba votar en la mesa 17, que hasta lo tenía anotado en un papelito (¡En la más onda abuelito!) y al llegar a ella me alegró ver que estaba casi desocupada.  Todo se había instalado dentro de una sala de clases y se notaba que era de un curso de básica, por los trabajos de alumnos que habían pegados en el Diario Mural.  Habían solo dos mesas, que la otra era la 18.  Ni una, ni la otra me correspondían, así que revisé mi “ayuda memoria” que me hizo mi cuñado, al ver por mí en Internet dónde me tocaba votar, y me di cuenta de que era la mesa 12 la indicada.  Tuve que devolverme en mis pasos e ingresar al gimnasio, que estaba lleno de mesas…y de gente (¡Hasta para eso soy deportista!).  Llevaba conmigo un cómic de Batman para leer si tenía que hacer tiempo, que igual esta vez tuve que hacer fila; no obstante me puse a sacar fotos, que desde que estaba en el paradero con mi mamí estuve registrando visualmente todo mi itinerario, para compartirlo con mis amigos Galpincheros y hasta subirlo a Facebook (¡Atroz, me he convertido en un “Chico-Face”!).  Me dio gusto ver a muchos viejitos, varios de ellos con muleta, sillas de rueda y similares dando el ejemplo de conciencia ciudadana.  Ojalá las generaciones más jóvenes fuésemos más concientizados…Bueno, yo me demoré más de dos décadas en entrar en razón.
         Al salir del colegio me di el gusto de tomarme un rico jugo de piña natural y fresquito.  Llegué a casa feliz como una lombriz.    


viernes, 17 de noviembre de 2017

Una muy singular precuela (segunda parte).


Otros elementos a considerar.    

     Star Trek: Enterprise partió con varias críticas negativas por parte de los trekkers más puristas, quienes consideraron ofensivo al menos 3 puntos: en primer lugar el hecho de que el programa no llevara el nombre genérico de la saga en su título y se llamara solo igual que la nave que usan sus protagonistas (con posterioridad a partir de la tercera temporada, se le dio la nomenclatura clásica); luego el hecho de que tampoco se respetara la tradición de crear un tema musical propio característico de la serie y en cambio se hiciera un cover de una canción tipo rock pop; y por último, la imagen de los klingon (una de las dos rasas extraterrestres emblemáticas del programa, junto con la de los vulcanos) fuese la usada a partir de la primera película para el cine y que con posterioridad se siguió utilizando en los filmes y sagas que le siguieron (y es que según algunos, por transcurrir en el siglo XXII, antes de la serie original, deberían tener la apariencia mongoloide de la producción de los sesenta).  En todo caso de estos 3 puntos, el último es el más ridículo a la hora de prejuiciarse en contra de esta precuela, ya que bien es sabido que el primer show era así porque obviamente no tenían mayor presupuesto para crear maquillajes más elaborados y además era otra época, razón por la cual la espectacularidad visual es algo posterior y no se le podía pedir a esta más reciente serie que retrocediera al formato antiguo.
     Ahora bien, Enterprise sí que respetó y/o homenajeó a su manera la creación de Gene Rodenberry y primero lo hizo haciendo que como en todas las series a partir de La Nueva Generación, un personaje del programa anterior apareciera en pantalla dándole el paso al siguiente elenco.  No obstante en este caso no podía ser alguien de Star Trek: Voyager, su predecesora, por transcurrir mucho tiempo después y aún no haber nacido sus protagonistas para cuando suceden los hechos de la precuela; sin embargo el que sí sale es nada menos que el mítico Zefram Cochrane, figura esencial en la cronología trekker y quien tiene un destacado papel en el filme Star Trek: First Contact, que trata (entre otras cosas) acerca del primer contacto público con los vulcanos y del comienzo de las relaciones entre humanos y estos alienígenas.  Empero la aparición de Cochrane es de forma muy singular y además sale solo por unos segundos, pero para el ñoño más fiel a esta saga, resulta emotiva su intervención. 
      Con posterioridad están las alusiones directas e indirectas a episodios de la serie sesentera, en especial en lo que concierne a las razas que aparecen, que no solo los ya mencionados en el primer post dedicado a este programa, los muy interesantes andorianos, tienen un papel valioso en sus guiones; sino que también nos reencontramos (por fin) con tellaritas (formidable la “actualización” de su imagen porcina), tholianos (también, gran logro por parte de sus diseñadores) y orienses (¿o es “oriones”?).  En todo caso, es a través de la cuarta (y última) temporada, que los escritores quisieron hacer  el mayor tributo a lo visto en la Star Trek de Kirk y sus compañeros (más adelante me referiré a los múltiples homenajes al primer show, que se hicieron en la cuarta temporada).
      Por otro lado, no se puede olvidar el carácter más adulto de Star Trek: Enterprise, que se aleja del formato más familiar de sus antecesoras y que ya a partir de Abismo Espacial 9 y Voyager, estaba tomando un rumbo más oscuro y/o crudo, que hizo que algunos episodios de estos dos mencionados programas no fuesen aptos para todo público (bueno, no se puede olvidar el olvidado capítulo de la primera temporada de La Nueva Generación, titulado Conspiración y que en su momento la censura hizo escándalo por su escena de una cabeza explotando).  En todo caso, el detalle en el que radica más que nunca el aspecto subido de tono de esta precuela, viene a ser todo lo que concierne a la exposición de la sensualidad de sus actores, tanto en mujeres como en hombres, con varias alusiones a su sexualidad, a través de diálogos y escenas más que sugerentes con escasa ropa (las damas con ropa interior y los hombres a torso desnudo).  Pues todos los protagonistas de este título, así como todos los miembros de la tripulación, sin olvidar buena parte de los actores invitados, son personas jóvenes, atléticas y atractivas, quienes aparecen con ropas ceñidas.  Al respecto, cabe mencionar un episodio de la segunda temporada, en el que sale el primer cuasi desnudo sexy (y femenino) de todo Star Trek y que resulta difícil olvidarlo, por cierto.  Asimismo, no se puede dejar de lado que pese a lo anterior, llama la atención el hecho de que son dos de los personajes masculinos, quienes sin dudas son más “explotados” a manera de sex symbols en las historias (ya más adelante en el apartado dedicado a los personajes, me referiré a ellos de manera más concreta).

La escena más "hot" de todo Star Trek: Enterprise.

Las temporadas.

      La serie tal como es habitual en todo Star Trek para la televisión, se encuentra armada a partir de historias autoconclusivas; aunque a lo largo de la sucesión de sus episodios, se van desarrollando varios arcos argumentales que abarcan numerosos episodios y que tienen que ver con la historia personal de sus personajes, como con el destino de la futura Federación.  No obstante se podría decir sin lugar a dudas, que cada temporada posee su especial característica, en cuanto a cómo se va dando todo en ellas.  A continuación una revisión rápida de cada temporada:

       La primera comienza con Broken Bow, episodio dividido en 2 partes, que en varios sentidos viene a definir gran parte de lo que viene a ser este programa.  Es así que aparte de presentarnos a los personajes, se muestra el primer encuentro con el imperio klingon, que como bien sabemos quienes hemos visto la Serie Original, solo luego de unos cuantos siglos después se une a nuestros chicos; por esta razón, salvo en contados casos a lo largo del programa, klingon que aparece, se quiere echar a los protagonistas.  Por otro lado, al ser uno de los miembros de la tripulación de raza vulcana, queda más que claro que tanto a lo largo de esta primera temporada, como del programa en general, se aborda el comienzo de las relaciones con los vulcanos, que no son tan estrechas como nos tenían acostumbrados anteriormente; y es que los “orejudos” desconfían de la madurez de la humanidad, a quienes ven como niños y/o una especie a la que aún le falta mucho como para considerar como sus pares (como compartir su tecnología avanzada, por ejemplo). 
       Siguiendo con la primera temporada, esta trata acerca de los viajes de exploración de la Enterprise y su gente, humanos que están recién comenzando a conocer un montón de nuevas razas alienígenas, por supuesto no todas ellas amigables.  Como ya se dijo en la primera parte dedicada a esta precuela, los andorianos también tienen un papel destacado en este título, partiendo por el hecho de que son enemigos de los vulcanos y los humanos llegan a encontrarse entre ellos a manera de intermediarios, para que ambos pueblos logren dejar sus diferencias y puedan trabajar juntos (sentando las bases con esto y el contacto con otras civilizaciones, de la mismísima Federación, encuentros que se nos detallarán de manera muy entretenida a lo largo de la serie).  Sin embargo, aparte de todos los problemas que llegan a tener en sus viajes hacia lo desconocido, se encuentra la presencia de los sullivan, una raza que cuenta con una especie de mafia, cuyos miembros se han hecho modificaciones genéticas para involucrarse en la llamada Guerra Fría Temporal y en la que los protagonistas se ven envueltos desde el capítulo piloto.  Es así que esta lucha entre varios bandos, que viajan en el tiempo para sus propósitos egoístas, viene a ser uno de los ejes principales del primer año en la pantalla de Star Trek: Enterprise.
      La segunda temporada resulta sin dudas mucho mejor que su predecesora, que bien podría decirse tuvo unos cuantos episodios flojos.  La verdad es que se mantiene el mismo estilo de la primera temporada, de capítulos unitarios que pueden ser apreciados sin haber visto los anteriores; no obstante, como tal vez ya quedó claro más arriba, a lo largo de la serie hay historias relacionadas con la cronología del universo de Star Trek y con la individualidad de los mismos personajes, que a lo largo de las 4 temporadas van teniendo un desarrollo mayor: es el caso de la llamada Guerra Fría Temporal, que en todo caso no tiene tanta incidencia en los guiones, a diferencia de la temporada debut.  En todo caso debe destacarse el empeoramiento en las relaciones con el imperio klingon, que da a los espectadores varios momentos inolvidables, tales como el regreso nada menos que al planeta gulag de Rura Penthe (que tanta relevancia tiene en la inolvidable película Star Trek: El País Desconocido, que celebró los 25 años de la franquicia).

Las ediciones en DVD por lo general son mucho más lindas que las en Blu-ray...¡Una lástima!

      Quizás para marcar la diferencia, competir con otros shows de ciencia ficción y enfrentarse a los problemas de sintonía que al final hicieron que Enterprise terminara antes de tiempo (en vez de los 7 años que se estimaban, tal como lo visto con La Nueva Generación, Abismo Espacial 9 y Voyager), a partir de la tercera temporada se hizo un gran cambio en la manera de enfrentar la serie.  Se trata de un “experimento argumental”, que abandonó la idea de los viajes de exploración heredados de la serie original, para centrarse en una extensa trama unificadora: una desconocida raza, de la que solo saben su nombre, los xindi, desea destruir al planeta Tierra y a sus habitantes.  Es así que el Enterprise debe viajar hasta el inexplorado sector donde viven (llamado la Expansión), para convencerlos de la manera más diplomática posible de que desistan de su cometido.  Toda la temporada, que si bien posee igualmente episodios unitarios, sigue esta continuidad y con ello, sin dudas, que consigue superarse en material de calidad argumental e incluso técnica.  Atractivos vienen a ser los mismos xindi, en realidad una cultura formada por 5 razas bien diferentes entre sí: los arbóreos (de aspecto simiesco), otros humanoides (más parecidos a los a los humanos), los reptiloides, los insectoides y los acuáticos (que recuerdan a manatíes o similares); no deja de ser interesante, cómo el llamado enemigo se presenta con toda esta gama de variedades, que implica roces entre sus miembros por temas culturales.  De igual manera no dejan de ser individuos complejos, que incluso pueden despertar simpatía (pues hay claramente entre ellos sujetos nobles, que como queda demostrado en esta temporada, la guerra no se hace solo por un afán conquistador y “el otro bando” puede ser que tenga otros motivos, que no se trate de solo egoísmo para cometer sus actos bélicos).  Las sorpresas deparadas en esta terra incognita, son innumerables y tal vez sean lo mejor de todo el programa.  Pese a todo el atractivo que llega a tener la Expansión y los mismos xindi, a la siguiente temporada no se vuelve a saber de ellos. 
      La cuarta y última temporada posee también su propia característica, ya que retoma un concepto muy popular a partir de La Nueva Generación: las historias desarrolladas en dos capítulos, que tantos momentos emblemáticos dieron a los trekkers.  Debe recordarse que desde el piloto, que no había uno de estos y ya era hora que retomaran este estilo. En todo caso, también se incluyeron argumentos desarrollados en 3 capítulos, lo que intensificó el dramatismo y además permitió crear tramas aún más complejas. Con unos cuantos episodios unitarios (5 en total), se concedieron a los seguidores un total de 7 magníficas historias, que como en la mayoría de la temporada, no dejó de homenajear a la Serie Original.  Entre sus capítulos se pueden mencionar Frente de Tormenta, partes I y II, que trata acerca de los viajes en el tiempo y cómo estos pueden alterar la continuidad de la historia, un tema caro a Star Trek desde el clásico La Ciudad al Borde del Abismo Eterno (uno de los capítulos más hermosos del show sesentero).  La primera trilogía compuesta por Zona Fronteriza, Estación Fría 12 y los Intensificados, viene a ser por partida cuadruple todo un placer para los fanáticos, al ser por un lado el inolvidable regreso de un “viejo conocido”, Brent Spinner, más conocido como el androide Data de La Nueva Generación, quien además interpreta acá a un antepasado del doctor Soong (el mismo creador del robot y quien le dio a este su rostro); a su vez, por fin se vuelve al tema de los humanos modificados genéticamente, que se convirtieron en dictadores según se contó en otro famoso episodio de la serie original  (Semilla Espacial y que luego tuvo su secuela en la recordada cinta para el cine de Star Trek II: La Ira de Khan); por otro lado, reaparecen las sensuales mujeres verdes de Orion, también recordadas desde la Serie Original. En cuanto a La Fragua, El Despertar y Kir’Shara, profundizan más que nunca en todo Enterprise en la cultura vulcana, trayéndonos (por fin) a una joven T´Pau, otro personaje emblemático de los tiempos de Kirk.  En cuanto al capítulo unitario Efecto Observador, reinterpreta de manera muy singular a los organianos, poderosa raza incorpórea.   Babel Uno, Unidos y Los Aenar, revisitan a los tellaritas (ya mencionados más arriba) y sus conflictos con otras especies (vulcanos y andorianos específicamente), dos de cuyos miembros habían aparecido en un entretenido capítulo de la segunda temporada, aunque ahora llegamos a conocerlos mejor en sus costumbres; por otro lado, nos devuelve a los romulanos entre los mejores villanos de toda la saga trekker.  Aflicción y Divergencia se centran en otra de las razas emblemáticas de la franquicia, la de los klingon y lo hace dando una muy inteligente respuesta a uno de los grandes “dilemas ñoños” de todo Star Trek… ¿Por qué razón cambiaron los klingon en su apariencia entre la Serie Original y The Motion Picture? La explicación no puede ser más verosímil e ingeniosa. Espejo Sombrío partes I y II, en mi caso particular viene a ser la historia más esperada de toda la temporada, ya que trata acerca de uno de mis líneas argumentales favoritas dentro de todas estas series: La existencia del llamado Universo Espejo, un universo paralelo en el que existen dobles malignos y/o distorcionados de los protagonistas; como el primer encuentro entre ambas realidades fue recién en el siglo XXIII, durante los tiempos de Kirk, para no faltar a la continuidad de la franquicia, tuvieron que recurrir a los mejores artificios argumentales para que fuese posible armar adecuadamente esta historia.
     Mención aparte merece el último episodio de todo Enterprise, titulado como Estos son los viajes…en alusión al famoso lema de la mismísima Serie Original y que luego retomó La Nueva Generación.  Recordemos estas bellas palabras, ya citadas en el primer post dedicado a esta precuela:

      “El espacio, la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar «Enterprise», en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones, hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.”

Preciosa portada de una de las novelas
basadas en la serie.
      Y es que este episodio transcurre de una manera muy singular en el futuro, específicamente en el siglo XXIV, dentro del Enterprise-D, la nave capitaneada por Jean-Luc Picard; no obstante el calvo capitán no aparece, pero sí su N° 1, el comandante Will Riker y quien usando la llamada holocubierta, recrea la última misión del primer Enterprise.  Además del barbudo (y panzón) oficial, aparece Deanna Troi, la consejera del navío espacial, lo que en sí no puede dejar de ser otro conmovedor reencuentro para los incondicionales de esta otra serie.  El problema es que a mucha gente no le gustó este final, porque les pareció que le quitó protagonismo a los personajes de la precuela.  En sí la trama no deja de ser buena y sin dudas que a más de uno llegó a emocionarlos.  Uno de sus mejores puntos, viene a ser, a su vez, que vuelve a aparecer uno de los invitados recurrentes y el más popular dentro de todo Enterprise, el andoriano Shran; y el otro, por completo inesperado y doloroso, viene a ser la muerte heroica de uno de los protagonistas de este programa.






Los personajes.

     Star Trek: Enterprise regresa al formato de la Serie Original, en cuanto a centrar la mayoría de las historias en tres personajes, miembros de la tripulación, quienes son sin dudas los más desarrollados y/o potenciados por los guionistas.  En este sentido, se pierde el carácter ganado a partir de La Nueva Generación, donde el protagonismo tenía un carácter coral y los espectadores se encontraban cada semana con un capítulo centrado en uno que otro personaje, lo que permitía tener un dramatis personae enriquecido  gracias a ello.  Esta decisión lamentablemente fue en desmedro de la mayoría de los otros protagonistas, siendo que en todo caso algunos fueron mejores abordados que otros y en el caso concreto de uno, más bien terminó por diluirse entre sus pares, que lejos tuvieron más oportunidades de crecer argumentalmente.

Jonathan Archer: Interpretado por el guapo y talentoso Scott Bakula (quien ya tenía experiencia en la televisión, en otra serie de culto de ciencia ficción: Quantum Leap, conocida en español como Viajeros en el Tiempo, entre 1989 y 1993), es el capitán de la primera nave espacial en llamarse Enterprise.  Hijo de un ingeniero que en vida nunca pudo aprovechar su mayor adelanto científico (un motor que permitiera desplazarse a mayor velocidad en el espacio exterior), debido a las restricciones de los vulcanos para “proteger” a sus aliados, tenía grandes resentimientos con estos, al igual que muchos otros humanos; no obstante a partir de los incidentes del episodio piloto, se abrió a confiar en  los orejudos.  De personalidad amistosa, acostumbra invitar a sus subordinados a comer en su cabina, para hacerlos sentir a gusto.  Deportista y lejos el capitán más atlético de todas las series de Star Trek hasta el momento, pese a todo no llega a la mitad de conquistas amorosas de Kirk.  Como el resto de los capitanes que le antecedieron en televisión, aparece como un hombre de moralidad intachable, hasta que los eventos relacionados con los Xindi ( más encima en un territorio tan hostil como la Expansión), lo llevan a cometer uno que otro acto deplorable.  

Charles “Trip” Tucker III: Siguiendo la línea de los ingenieros jefes de las naves, hombres y mujeres llenos de recursos para sortear los entuertos técnicos del sofisticado futuro, este hombre viene a ser sin dudas uno de los mejores personajes de todo el programa.  Si no el mejor amigo de Archer, uno de los más íntimos de este, ya que se conocían de antes de comenzar la misión del Enterprise, le toca pasar por la mayor cantidad de hechos peligrosos, extraordinarios o fatalistas de toda la tripulación, algo que es habitual en alguien del casting de cada serie de Star Trek desde La Nueva Generación.  Por otro lado, ostenta el cargo de segundo al mando de nave.  Pese a cómo se explota el sex appeal de Bakula en pantalla, es sin dudas Connor Trinner (el actor que lo interpreta), quien lejos es más visto en poca ropa a lo largo de la serie, teniendo más aventuras amorosas y quedando consignado como el galán irresistible del show.

T´Pol: Una de los dos únicos alienígenas que integran el equipo, es la “mujer sexy” de este título, pese a que como vulcana se muestre fría y distante (que en todo caso a lo largo del tiempo su actitud se va humanizando).  Se integró originalmente “por las malas” a la tripulación del Enterprise, mandada por el Alto Mando Vulcano para observar a los humanos en su primera misión hacia lo desconocido, lo que la hace verse como una intrusa; no obstante tras su actuar heroico desde el principio, logra ganarse la fraternidad de sus compañeros, haciéndose en especial cercana a Archer y a Trip, siendo que con este último termina enamorándose.  Por otro lado, la preciosa T´Pol comienza a interesarse en los humanos, al punto que compromete en más de una ocasión su posición con sus jefes.  Su rol dentro de la nave es el de oficial científico, una clara alusión al muy popular Spock de la Serie Original.

Phlox: El doctor de la nave es un denobulano, una raza que nunca antes había salido en todo Star Trek, pero que a lo largo de esta serie logra sin dudas hacerse llamativa.  Atraído por los humanos, se ha unido al Enterprise ya que participa de un programa de intercambios médicos entre su pueblo y los colegas de la Tierra.  Amable y alegre, no solo viene a cumplir con otro de los grandes papeles dentro de la franquicia trekker, el del médico a bordo, sino que además le toca ser el oyente que escucha los problemas de los demás y aconseja con sabiduría.  Por ser el otro el otro extraterrestre de abordo, tiene una relación especial con T´Pol, pese a lo dispares que son.  Aunque en apariencia no tiene mayores diferencias con sus anfitriones, sí posee varios detalles orgánicos y culturales distintos a los terrícolas, que dejan clara su naturaleza alienígena. Después de la trinidad compuesta por el capitán, el ingeniero jefe y la oficial científica, es el siguiente personaje más desarrollado a lo largo de las 4 temporadas.

Malcom Reed: El Jefe de Seguridad del primer Enterprise no podía faltar como personaje principal de esta precuela, teniendo el siguiente desarrollo argumental luego de Phlox.  Este británico descendiente de una larga tradición familiar en la milicia, en un principio resulta ser alguien poco interesante debido a su actitud aparentemente demasiado seria y correcta, no obstante tras un aprieto en el que se ve envuelto junto a Trip, se descubre al público que en realidad se trata de alguien mucho más simpático de lo que demuestra en apariencia: mujeriego y amistoso.  Su aventura con el Jefe de Ingeniería luego convierte a ambos en amigos íntimos.  Siente en secreto atracción por la vulcana (algo que también le pasa a Archer).

Hoshi Sato: Lingüista con una increíble facilidad para descubrir los secretos de las lenguas más exóticas (entiéndase por extraterrestres), es solicitada personalmente por Archer para formar parte de sus filas antes de iniciar la primera misión, de modo de ayudarles a enfrentarse al contacto con cada nueva civilización.  En tiempos en los que el llamado Traductor Universal aún estaba en una fase de prueba, Hoshi se convierte en la pieza angular para que esta tecnología funcione.  De todos los miembros del Enterprise es quien menos experiencia tiene en viajes espaciales, en parte por no ser militar, lo que la lleva a ser en un principio reticente a la hora de seguir a bordo de la nave.  En general es un personaje muy interesante, lástima que no haya sido abordada mejor en los guiones, si bien cuando toma cierto protagonismo resulta satisfactorio (su mejor momento, lejos un hermoso episodio de la tercera temporada llamado Exilio).

Travis Mayweather: El miembro más joven de la tripulación, pese a su edad no es alguien inexperto, ya que fue criado en el carguero espacial de su familia, lo que le dio valiosos conocimientos que en más de una ocasión sacan de apuro al Enterprise; además es un destacado timonel, a quien Archer y los demás confían la seguridad de todos.  Sin embargo solo dos episodios tiene como protagonista (y ello solo en las dos primeras temporadas); en cambio en buena parte del resto, apenas destaca y a veces incluso ni sale en escena. Irónicamente solo en la última historia doble de la cuarta temporada (Demonios y Terra Prime), se le otorga un protagonismo que nos deje claro su potencial desperdiciado.   


                                 Intro de las temporadas 3 y 4, con la música de fondo arreglada
                                          y ahora el termino Star Trek arreglado al título.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Una verdadera caja llena de gratas sorpresas.


      Dentro de la mitología nórdica, el Ragnarok corresponde a la “muerte de sus dioses”, un muy singular apocalipsis en el que seres tan poderosos como estos, demuestran a su manera que lo que científicamente se llama como entropía, también se aplica a ellos…Pues “todas las cosas buenas, deben acabar”.   Con una premisa tan interesante como esta, era obvio que en algún momento de los cómics de Thor, en los que Stan Lee, Jack Kirby y compañía tuvieron la inteligencia de hacer su reinterpretación de tales historias, para incorporarlas con maestría al universo marvelita, en al menos una ocasión se abordaría dicha idea.  La verdad es que como no he leído mucho acerca del Dios del Rayo, ignoro muchos detalles sobre su cronología, si bien sé que la década pasada otro maestro como los es J.Michael Straczynski, se encargó a finales de la década pasada de resucitar al asgardiano y a sus congéneres, luego de la hecatombe que hizo desaparecerlos tras el mencionado Ragnarok (y sin duda una de las etapas más memorables de “Ricitos de Oro”).
       Desde Los Vengadores: La Era de Ultron (2015) y la genial escena de postcréditos de Doctor Strange (2016), se nos venía adelantando de que algo muy malo se estaba cocinando en la ciudad celestial al final del arco iris.  Es así, que por fin a finales del mes pasado se estrenó una cinta de esta hoy exitosa saga cinematográfica, esperada como pocas, teniendo en cuenta los formidables trailers, que nos estuvieron entregando de manera dosificada a lo largo de los últimos meses…Y la verdad es que ha valido la pena armarse de paciencia, que si bien la anterior entrega dedicada al hijo predilecto de Odín había dejado la vara demasiado alta, en esta ocasión la presente cinta la supera con creces ¿Se podría decir sin problemas que es uno de los mejores filmes del llamado Universo Cinemático Marvel? Al menos a mí me cuesta decidirme, tras toda una seguidilla de grandes éxitos de taquilla y crítica; pero de que es un grato respiro luego de esa decepción que es Spider-Man: Regreso a Casa, lo es, que se agradece no hayan caído en los errores infantiloides de este otro filme.

La mayor parte de los personajes de esta cinta: Thor, Heimdall, Odín, Loki, Hulk, Valquiria, Gran Maestro y Hela.
      Dirigida por el neozelandés Taika Waititi, quien además de trabajar bajo las cámaras es actor y guionista (siendo que esta película no fue su primer acercamiento al mundo de los superhéroes, ya que tuvo un papel en la lamentablemente olvidada versión para el cine de Linterna Verde, de 2011), rescata algunos de los otros ya queribles personajes de la ahora trilogía de Thor y a unos cuantos del resto de los largometrajes de la Casa de las Ideas producidos por Disney  (uno de ellos confirmado por medio de los citados adelantos y otros dos a manera de sorpresa para su fiel público ñoño).  Por otro lado, Waititi se permitió interpretar el papel del alienígena Korg, hombre de roca que apareció por primera vez en las historias junto a Thor, en su mismo debut en las viñetas allá en el lejano 1962 (y recordemos que este mismo extraterrestre, posee un papel destacado en los eventos de Planeta Hulk y su secuela Guerra Mundial Hulk); no obstante el buen mozo director/guionista/actor está irreconocible en su rol, que de seguro se usó GGI para la creación de su imagen en las escenas en las que aparecía.
       La trama de Thor: Ragnarok corresponde a una obra de proporciones cósmicas, que para nada (a diferencia de las anteriores películas del ciclo) transcurre en la Tierra, si no que sucede en unos cuantos mundos extraordinarios y que en lo que concierne a la dirección de arte, hacen más todavía que sea un gusto ver con la mejor calidad posible (y más si es en 3D) este título.  Todo comienza con el Dios del Rayo luchando contra uno de sus grandes enemigos (me voy a guardar su identidad, para no caer en los spoilers y para que quienes saben de sus historietas disfruten aún más la aparición de este “villano”), puesto que ya no quepa duda de que algo malo está pasando en Asgard.  Una vez derrotado su rival, Thor se ve obligado a solicitar la ayuda de otro gran superhéroe (un agregado inesperado a la trama y que a más de un fanático marvelita lo regocijará), quien lo envía hasta un lejano planeta en el cual se efectúa una especie de torneo de gladiadores y es obligado a luchar en la arena, contra su viejo compañero de los Vengadores Hulk.  Es así que nuestro justiciero, apoyado por el Goliat Esmeralda, quien más encima lleva tiempo sin volver a su faceta humana como Bruce Banner, más otra poderosa aliada con la que se encuentra el protagonista, realiza su nueva misión salvadora.  Por otro lado, Asgard ha caído bajo el control de una fuerza maligna, que hace ver a Loki como un villano de pacotilla, siendo que el mismo Dios de las Mentiras debe unirse a Odín y a los otros para salvar a su hogar del desastre.
Hermosa ilustración publicitaria
a manera de viñeta.
      Tras hacer esta rápida revisión al argumento de esta película, cabe detenerse en varios aspectos interesantes que se pueden apreciar en ella:
       En primer lugar está la presencia de uno de mis favoritos…El ya nombrado Hulk, quien por primera vez desde que comenzaron a hacerse estos modernos filmes Marvel, desde su primera cinta en solitario (Hulk, 2003), por fin tiene diálogos largos y participación como un sujeto inteligente; es así que vez en que interviene en la acción, no deja de “robarse la película” y otorgar algunos de sus momentos más graciosos.  Por otro lado, su rol dentro del guión corresponde a un guiño a su ya mencionada famosa saga de Planeta Hulk, apareciendo con una armadura similar (¿o tal vez la misma) al de tal obra (y tampoco se puede olvidar que aparte de algunos detalles más, que salga Korg corresponde a otro elemento sacado de esta saga).  Con posterioridad, bastante avanzada la trama, Bruce Banner aparece, bajo la figura de Mark Ruffalo y quien pareciera competir como sexy simbol contra el actor principal, Chris Hemsworth.  Por otro lado, sin dudas que nos demuestra aquí su talento para la comedia y ello apoyado por sus diálogos con el citado   Hemsworth (si no, basta con detenerse a los momentos en que Thor trata de calmarlo). Teniendo en cuenta el  coprotagonismo de Hulk/Bruce Banner, resulta fácil desear con fervor que hagan de una vez por todas una nueva película dedicada al Monstruo Gamma, por supuesto con el guapo de Ruffalo en tales papeles.
      Luego está la identidad de la misma villana de turno, bueno la principal, correspondiente a otro de los grandes personajes de este tipo, que encontramos en los cómics de La Casa de las Ideas: la diosa de la muerte y del Inframundo vikingo, Hela.  Pues en las historietas, tal como en los mitos primigenios, esta entidad infernal es nada menos que hija de Loki; sin embargo en esta cinta Hela tiene como a padre a Odín, si bien tal como se revela dentro de su guión fue su primogénita y debido a su enorme maldad fue condenada por su progenitor al olvido…hasta que regresa para vengarse y tomar el control de Asgard.  Este cambio sobre su identidad no se resiente a la hora de disfrutar de tan bien armada historia, pues sin dudas que el trabajo realizado por la camaleónica Cate Blanchett, se encuentra dentro de las mejores virtudes de la película.  De igual manera, da gusto verla con su traje (incluyendo esa especie suya de corona, que recuerda las patas de una araña o un cangrejo), que no deja de honrar a las viñetas en las que aparece.
       Tras el acertado desarrollo de Loki en la primera de las cintas de Thor y sus posteriores intervenciones en otras producciones Marvel, pareciera que no podría haber una nueva entrega de la saga cinematográfica sobre el Dios del Trueno, sin que salga su hermano adoptivo.  Esto se debe tanto a lo inteligente de los guiones, como también al desempeño histriónico de Tom Hiddleston (a la fecha, lejos una mayor estrella que el propio Thor cinematográfico), que en su conjunto consigue convertir de un villano artero como el Dios de las Mentiras, en alguien que puede caer simpático, ya que en las adaptaciones fílmicas aparece como alguien que pese a su deseo de poder, es capaz de amar, bromear y que en otras palabras no es por completo desalmado.  De igual manera, la dupla hecha por estos dos dioses asgardianos, en cuanto a la relación de amor/odio que hay entre ellos, logra ser uno de los ejes dramáticos de la (hasta el momento) trilogía, ya que no dejan de aparecer juntos.
      Tampoco se puede dejar de lado la intervención de sir Anthony Hopkins, quien como Odin enaltece sin duda la película, al mostrarnos al llamado Padre de Todo como alguien que no deja de contrastar con el resto de los asgardianos por su sabiduría y sublimidad.  Lamentablemente el personaje y el actor nos dejan con gusto a poco, pues su participación no es tanta como se quisiera.
       Otro viejo conocido de las aventuras hollywoodenses de Thor que regresa, viene a ser la versión “políticamente correcta” de Heimdall de piel negra (por no decir “raza”), el cual una vez más está a cargo del igualmente talentoso Idris Elba.  Su papel en esta entrega quizás parezca forzado, ya que como nunca se le dan sus momentos de heroísmo en esta tercera parte, algo que teniendo en cuenta los cómics, hubiese sido mejor habérselo dado a los llamados Tres Guerreros, los amigos del Dios del Trueno (que si bien salen en esta ocasión, apenas es por unos minutos, a diferencia del valor que se le da en la historia a guardián del portal de Bifrost, la entrada a Asgard y el puente con otros mundos).  Quizás esta mayor preponderancia al dios de los ojos más poderosos de todos (quien puede ver lo que para el resto está velado por su lejanía), se deba en parte a la misma destacada carrera que ha tenido Elba en el cine últimamente (incluso con esa verdadera decepción que es La Torre Oscura); sin embargo, sin querer parecer racista (que para nada lo soy), me parece totalmente “tomado de las mechas” eso de que salgan en esta cinta y más que en las otras dos, asgardianos morenos…¿Acaso el año que viene cuando estrenen Pantera Negra, en el poderoso país africano de Wakanda, habrán autóctonos caucásicos?  Por cierto, este Heimdall “alternativo” aparece con un nuevo loock, viéndose casi irreconocible y tal como el propio Thor, ahora con el cabello corto, se ve por completo distinto a lo que nos tenían acostumbrados.
     
"Exótico" afiche japonés.
Siguiendo con los asgardianos, hay dos famosos que hacen su debut en este filme: Pues por un lado tenemos a la poderosa Valquiria, personaje femenino bastante importante dentro de los secundarios en los cómics de Thor y quien luego tuvo su propio desarrollo en otras colecciones, incluyendo un paso por nada menos que las filas de los Defensores y hasta sus propias miniseries, series y/o especiales…Tal como ya sucedió con el citado Heimdall, de ser una rubia nórdica despampanante, en la pantalla ha pasado a tener una figura de morenaza preciosa.  No obstante su cambio de aspecto (que parece han llevado hoy en día a los cómics marvelitas actuales, para aprovechar el boom de esta película), resulta ser lo de menos, ya que la doncella guerrera aparece como alguien lejos mucho más simpática, que el empaquetado de Heimdall.  A fala de reencontrarnos con la dama Sift, luego de su papel en la primera Thor para el cine, esta Valquiria “algo cambiada” se agradece por su compañía femenina, que tampoco tenemos a la preciosa Jane Foster interpretada por Natalie Portman.
       Luego está el muy gracioso, sexy y dubitativo Skurge, también conocido como Ejecutor o Verdugo en las historietas.  Este tuvo un papel destacado como villano en los cómics, hasta su heroica muerte, que terminó por redimirlo de todos sus crímenes, durante la etapa de Walter Simonson a cargo de la colección de “Ricitos de Oro”.  Con varias apariciones en cartoons de la Casa de las Ideas, como Escuadrón de Superhéroes y Ultimate Spider-Man, en la versión de imagen real se encuentra encarnado por el guapo de Karl Urban (quien se ha hecho una carrera de prestigio en el cine de ciencia ficción y fantasía, desde que se hizo conocido mundialmente en la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson, como Eomer).  Ahora bien, el Skurge que vemos resulta lejos mucho más agradable que el de las viñetas y en este caso también posee un carácter cómico.
       Tras revisar a todos los asgardianos célebres que pueden ser apreciados en esta película, uno se pregunta si a futuro podremos tener en pantalla a la Encantadora (una gran villana) y a los heroicos Balder y Bill Rayos Beta.  Ojalá haya Thor fílmico para rato, con tan buenos actores, como para que podamos darnos este gusto.
      Y no se puede olvidar el rol realizado por otro gran actor con una larga filmografía a cuestas, en filmes de este tipo, Jeff Goldblum y quien hace más que de un tercer villano, de un muy singular antagonista: el amoral  Gran Maestro.  Para alguien que se ha visto varias de las cintas de culto en las que ha trabajado, como La Mosca y Jurassic Park, sin dudas que reencontrarse con este artista, es otro gusto que enaltece esta obra.
      Para terminar, tal como en las otras dos cintas de Thor, la banda sonora resulta ser grandiosa y una vez más no se repite el plato un compositor que ya haya trabajado para esta saga. Si antes estuvieron los ya veteranos Patrick Doyle y Brian Tyler, en esta ocasión tenemos a Mark Mothersbaugh, quien logra estar a la altura de sus predecesores.

¡Solo yo soy digno de levantar también el poderoso martillo Mjolnir!


Trailer N° 1.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La madre de todas las historias de piratas.


     Ya avanzado el siglo XXI, en el que los avances tecnológicos relacionados con la computación son pan de cada día, los llamados piratas siguen formando parte de la cultura popular, pese a que tal y como son representados en el imaginario colectivo es algo del pasado.  Incluso la palabra pirata se usa en el lenguaje actual y cotidiano para referirse a todo aquello de connotaciones ilegales, relacionados con la copia y el robo del derecho de autor y la privacidad; tampoco se puede olvidar a los denominados ciberpiratas, que usando internet hacen de las suyas como sus predecesores en los océanos.  Pero volviendo a tiempos más pretéritos y a quienes han inspirado este post, estos llamativos delincuentes del mar, que usan barcos para cometer sus fechorías, sin dudas que son reconocidos por todo el mundo y sin embargo no son muchos los que saben cuál es la obra literaria que ayudó a popularizar su figura: la novela La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson.
     Publicada originalmente en 1883, viene a ser además el libro de aventuras por antonomasia, enmarcándose además dentro de su corriente juvenil, por ser su protagonista un adolescente, quien con su inteligencia y valentía se ve envuelto dentro de esta historia y logra salir victorioso de ella.
      El argumento es igualmente archiconocido, ya que su mismo nombre consigue sintetizar su tema central: un chico entra en conocimiento del mapa de un antiguo pirata, que detalla la ubicación de un valioso tesoro ubicado en una isla.  Emprende un viaje en barco junto a unos cuantos valerosos hombres mayores para ir en pos de él; aunque antes de conseguir su objetivo, se debe enfrentar a varios maleantes de altamar, que también quieren conseguir el botín.
       Los personajes que aparecen en esta obra, en cuanto a los villanos, no pueden ser más variopintos y llamativos, siendo en su mayoría verdaderos esperpentos o sujetos retorcidos tal y como luego han pasado a ser representados en la las ficciones que le precedieron (incluyendo el uso de la famosa pata de palo).  De igual manera la presencia de un loro amaestrado y la bandera característica con la calavera y las tibias cruzadas, no deja de estar presente en sus páginas. Tampoco se puede olvidar que otro elemento propio de la tradición sobre estos bandidos, popularizado de manera muy graciosa a través de la saga cinematográfica de Piratas del Caribe y viene a ser el del derecho a parlamentar, que deja consignado la existencia de un código ético, incluso entre sujetos tan ruines.  Asimismo destaca otra costumbre propia de ellos, la llamada mota negra, que en dos momentos de este libro nos otorga ratos de puro gozo lector.

Esta hermosa portada "vintage" reproduce uno de los momentos más famosos del libro.
      
         “-Ah... «Perronegro» -dijo él-. Es un tipo de cuidado, pero aún son peores los que lo enviaron. Escucha, si yo no puedo escapar, si ésos consiguen marcarme con «la Negra», acuérdate de que lo que andan buscando es mi viejo cofre. Coge un caballo. ¿Sabes montar, no? Bien, pues, entonces, monta, y corre...; ¡sí, hazlo! Avisa a ese maldito médico tuyo, y dile que junte a todos, que venga con un juez y con agentes... Dile que puede atraparlos a todos, aquí, a bordo de la «Almirante Benbow»..., toda la tripulación del viejo Flint, todos... lo que queda de ella. Yo era el segundo de a bordo, el primero después de Flint, y soy el único que conoce dónde estálo que buscan. Me lo confió en Savannah, cuando se estaba muriendo, lo mismo que hago yo ahora contigo. Pero tú no abrirás el pico. Solamente si consiguieran pescarme, si me marcan con «la Negra», o si vieras otra vez a «Perronegro», o a un marino con una sola pierna, Jim... Ese sobre todo.
        -Pero ¿qué es la Mota Negra, capitán? -pregunté.
      -Es un aviso, compañero. Ya la verás, si me marcan. Pero ahora tú abre bien los ojos, Jim,y te juro por mi honor que iremos a partes iguales. -Todavía siguió divagando durante un rato, su voz fue debilitándose, y, cuando le hice beber su medicina, que tomó como un niño, me dijo-: Si ha habido un marino con necesidad de estas drogas, ése soy yo... -y se durmió profundamente.”

      “Sin duda se trataba de un ciego, porque iba tanteando el suelo con un palo y llevaba un gran parche verde, que le tapaba los ojos y la nariz; caminaba encorvado como por la edad o el cansancio y se cubría con un enorme capote de marino, viejo y desastrado, con una capucha que le daba un aspecto deforme. En mi vida había visto yo una figura más siniestra.”

      El libro se lee con rapidez, en parte a la soltura con la que se cuentan los acontecimientos y, por otro lado, gracias al desarrollo de sus personajes, que hace que incluso los “malos” de la historia sean interesantes para uno.  Y, sin embargo, el autor nunca pierde el horizonte moral de su relato, al hacer que sus héroes en todo momento queden consignados como quienes poseen la verdad absoluta y sean todo un ejemplo de rectitud, mientras que los pillos aparezcan como personas que no son de fiar.   No obstante cabe destacar la efigie de John Silver, el carismático líder de los rivales del protagonista y su grupo, un hombre de tantos recursos, que sin lugar a dudas está por sobre sus pares y que bien se podría decir que solo en su contrapartida que viene a ser el adolescente Jim Hawkins (mucho más joven y con una bondad que contrasta por completo con su maquiavelismo), encuentra a alguien digno de su respeto (y quizás este aprecio suyo por parte del muchacho, dignifica al viejo pirata).
       Aparte de las acciones heroicas del protagonista, quien hace de narrador de gran parte de la novela, cabe mencionar a su misma madre y quien al principio de ella da muestras de esa enorme fuerza de voluntad que solo podemos encontrar en las matriarcas, cuando están dispuestas a hacer todo por el bienestar de su descendencia.  Tampoco se puede dejar de lado al doctor David Livesey, una especie de figura paterna para el huérfano de padre de Jim, quien no deja de darle buenos consejos y de protegerlo; por esta misma atención compite con el mismo Silver, otra poderosa presencia masculina adulta presente en la vida del chiquillo, durante el viaje que emprenden.
        No se puede dejar de mencionar entre tanto personaje interesante, al ex pirata Ben Gunn, un hombre que fue abandonado como castigo en la Isla del Tesoro por parte de sus antiguos compañeros.   Pues la vida de este, era de suponer, se cruza con la de los tripulantes de la Hispaniola (¡Genial referencia directa en pleno siglo XIX, por parte del escritor, un escocés, a los grandes navegantes españoles!), convirtiéndose en un valioso aliado, con lo que además entra dentro de la trama el tema de la venganza (esto es dirigida al mismo John y a los otros piratas que le acompañan, camuflados en un principio de honrados marineros). Su aspecto también llama bastante la atención, a medias entre el náufrago y el ermitaño, tras vivir años aislado del resto de sus congéneres; cabe decir, además, que si bien aparece en escena bien entrada la historia, interviniendo de manera directa al menos solo dos veces, vuelve a ser otro ejemplo de lo memorables que “le salían” los personajes a un genio como Robert Louis Stevenson.

        “Me acerqué y pude comprobar que era un hombre de raza blanca, como yo, y que sus facciones hasta resultaban agradables. La piel, en las partes visibles de su cuerpo, estaba quemada por el sol; hasta sus labios estaban negros, y sus ojos azules producían la más extraña impresión en aquel rostro abrasado. Su estado andrajoso ganaba al del más miserable mendigo que yo hubiera visto o imaginara. Se había cubierto con jirones de lona vieja de algún barco y otros de paño marinero, y toda aquella extraordinaria colección de harapos se mantenía en su sitio mediante un variadísimo e incongruente sistema de ligaduras: botones de latón, palitos y lazos de arpillera. Alrededor de la cintura se ajustaba un viejo cintón con hebilla de metal, que por cierto era el único elemento sólido de toda su indumentaria.”

         Teniendo en cuenta que el tesoro detrás del que acuden protagonistas y antagonistas, es el fruto del saqueo y la violencia de individuos sin escrúpulos, entregándose a la aventura azarosa hasta los mismos héroes del libro, su obtención trae más infortunios, que alegrías…Pues de todos los que parten a bordo de la Hispaniola para ir en su busca, tan solo un puñado regresa a casa (la mayoría murió, entre buenos y malos en circunstancias pesarosas).  Puesto que la riqueza que estos buscan no deja de estar maldita y he ahí otro punto en el que detenerse por parte de la moralidad del libro, que como otros textos de su creador, nos lleva a detenernos en el deseo incontrolado del ser humano por conseguir bienes materiales (o conocimiento más allá de los límites, como cierto doctor de apellido Hyde), que lleva a la perdición con facilidad o que si no cobra algún otro tipo de alto precio.  En este sentido Jim e incluso el doctor, logran escapar a la sombra de su influjo, pues a ambos nos los mueve la codicia a emprender la odisea; en cambio realizan el periplo motivados por un afán vitalista y sin bien deben sudar como el resto para sobrevivir, siempre quedan entre los más rectos de los personajes.
         Dentro de toda la acción e intriga que se suceden a lo largo de las páginas de esta obra, no puede faltar un verdadero momento emotivo, que tiene que ver justamente (en una obra que hasta cierto punto ensalza la fraternidad y la lealtad entre hombres), con la triste despedida a un amigo:

        “Pobre viejo, ni una palabra, ni una queja había salido de sus labios desde que empezaron nuestras desventuras, ni una expresión de temor, ni tampoco de asentimiento. Ahora esperaba su muerte tendido en aquel fortín. Había resistido como un troyano en su puesto tras el colchón en la goleta; había cumplido todas las órdenes en silencio, casi tercamente, y bien. Era el mayor de todos nosotros, lo menos veinte años. Y precisamente fue a aquel hombre, sombrío, viejo y abnegado criado, a quien le tocó morir.
         El squire cayó de rodillas junto a él y le besó la mano llorando como un niño.
         -¿Me estoy muriendo, doctor? -me preguntó. -Tom, amigo -le dije-, te vas a donde iremos todos. 
        -Me hubiera gustado llevarme a uno al menos por delante -murmuró.
        -Tom -dijo el squire-, di que me perdonas.
        -Eso no sería respetuoso de mi parte, señor -contestó-. Pero si así lo deseáis, que así sea, amén!
        Hubo un corto silencio, y después nos pidió que alguien leyera una oración.
        -Es la costumbre, señor -dijo, como disculpándose. Y sin añadir palabra expiró.
        Mientras tanto el capitán Smollett, al que me había parecido ver singularmente abultado, empezó a sacar de su pecho y bolsillos una gran variedad de objetos: la bandera con los colores de Inglaterra, una Biblia, un largo trozo de cuerda, pluma, tinta, el cuaderno de bitácora y varias libras de tabaco. Aseguró en una esquina del fortín un tronco fino que había encontrado, y con ayuda de Hunter subióse al tejado y con sus propias manos izó y desplegó nuestra bandera.
        Esto pareció reconfortarlo enormemente. Volvió a entrar en el fuerte y se puso a inventariar las provisiones, como si aquello fuera lo único que le importaba. Sin embargo no había dejado de seguir con emoción la muerte de Tom; y cuando llegó su fin, se acercó con otra bandera y la extendió sobre su cuerpo, haciendo su gesto de marcial reverencia.”

        Debido a la enorme notoriedad de esta novela, representada por su argumento y sus personajes, el cine y la televisión en más de una ocasión la han llevado a la pantalla.  Es así que podemos encontrar un sinnúmero de adaptaciones, entre las de imagen real y las de animación; en el primer caso se puede destacar un filme de 1985, dirigido por mi compatriota Raúl Ruiz, de origen francés y con el connotado Martin Landau en uno de los papeles y en el segundo la divertida versión animada de Disney de 2002, que titulada como El Planeta del Tesoro, cuenta su trama en clave de ciencia ficción.  Tampoco se puede olvidar el clásico animé de Ozamu “El Dios” Tesuka y que realizó en los sesenta, basado en su propio cómic La Nueva Isla del Tesoro de 1947, inspirado en el tomo de Stevenson (y que antes de cumplir mi primera década de vida vi, siendo este mi primer acercamiento a la obra que hoy nos reúne); con posterioridad en 1978 se hizo otra versión en animé, de 26 episodios y que se supone es mucho más cercana a la obra literaria.
         Varios otros escritores le han hecho su propio homenaje al gran libro de Robert Louis Stevenson y en ese sentido les puedo mencionar el realizado por mi autor favorito, Stephen King, en su novela Needfull Things (conocida en español como La Tienda de los Deseos Malignos), de 1991 y en la que uno de los personajes se obsesiona con ser dueño de nada menos que de una primera edición de La Isla del Tesoro; posteriormente en la versión cinematográfica de este título, queda muy bien representado dicho episodio y que lleva a este sujeto en cuestión, a pelearse a trompadas con otro debido a ello.

Afiche de la edición en DVD de otra famosa versión Disney de la novela.

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