lunes, 15 de enero de 2018

Antes de Watchmen. Novena parte: Moloch.


9.1.-El Dibujante: Eduardo Risso (nacido el 23 de noviembre de 1959).

     Hoy en día es uno de los dibujantes argentinos de mayor renombre en el mercado gringo, trabajando para DC, Marvel y otras editoriales de prestigio como Image y Dark Horse.  De este modo, viene a ser uno de los tantos artistas trasandinos con una exitosa carrera allá, ya sea en historietas de superhéroes, como en otras de corte más adulto (tal cual los también consagrados Fabián Niciesa, guionista y los igualmente ilustradores Enrique Breccia, Ariel Olivetti y Enrique Alcatena).
     Su carrera comenzó en su patria trabajando en revistas emblemáticas en lo que concierne al cómic de su país (las que bien en Chile hemos podido disfrutar…por ser vecinos) como Fierro y Puertitas.  Ya en esos años, plena década de los ochenta, comenzó a colaborar con escritores como Ricardo Barreiro y Carlos Trillo, con quienes ha laburado en varias ocasiones, siendo que con el último luego siguió trabajando cuando comenzó a ser editado por los europeos y en otras revistas de renombre como Totem.  Entre los títulos que realizó en esta época, se encuentran Parque Chas (sobre un barrio bonarense en el que suceden eventos extraordinarios, como si fuese una especie de portal entre mundos extraños), Caín (correspondiente, más o menos, a la ciencia ficción antiutópica, en la que su protagonista, Caín y nacido en la miseria, decide centrar su vida en la violencia y la venganza para desentrañar sus oscuros orígenes) y Fulú (la odisea de una esclava negra en Brasil y tras la búsqueda de recuperar su libertad en el siglo XVII).
     En los noventa su pluma estuvo al servicio de empresas europeas, títulos que luego los estadounidenses no se resistieron a publicar.  De entre estos trabajos suyos se encuentran Bordeline (otra vez con una dama de protagonista, aunque ahora en un futuro postapocalíptico y en el que su protagonista tras terribles eventos en su vida, se transforma en una asesina incapacitada para tratar con sus congéneres), Yo, Vampiro (también conocida en español como N/N y en inglés como Boy vampiro, corresponde a una interesante variación del tema del vampirismo, centrada en un chico de origen egipcio que desde la época de las pirámides sigue en su existencia de inmortal, luego de que un meteorito al caer le provocó tal mutación) y Chicanos (sobre las vicisitudes de una detective tras robar los documentos que incriminan a un mafioso en un asesinato y ello la lleva a tener que escapar de su banda).  Otras series limitadas suyas que se pueden mencionar son Horror Revisitado y Video Noir.
     Ya en las lides yanquis, comenzó haciendo novelas gráficas sobre la franquicia de Alien para Dark Horse, incluyendo, además, al menos 4 miniseries para la mítica revista Heavy Metal: Slippery Woman, Indecisión, Incompatible y Costume Party.  Sin embargo, lo que más gloria le ha traído en material del llamado noveno arte para los gringos, que no tenga que ver con superhéroes, viene a ser su labor junto a Brian Azarello, guionista con el que ha colaborado en otros trabajos también y a lo largo de nada menos que de 100 números.  En esta saga, todo uno de los títulos emblemáticos del sello para lectores adultos Vertigo de DC, un hombre se dedica a entregar maletines con 100 balas que otorgan a sus dueños la oportunidad de matar a tiros a quien deseen; es así que una misteriosa organización está involucrada en ello e incluye una venganza contra las 13 familias que traicionaron hace años a esta agrupación conocida como Minutemen o Milicianos.  Esta obra ganó un montón de premios y está considerada dentro de lo mejor de su estilo y de sus creadores.
     En materia de superhéroes (dentro de lo que está, por supuesto, Antes de Watchmen), se pueden mencionar varios trabajos memorables de Risso.  Esta vez solo me remitiré a 2 trabajos en especial, uno para Marvel y otro para DC: Logan es una historia de 3 partes escrita por otro de los grandes guionistas de cómics,  Brian K. Vaughan, con quien realizó un emotivo relato sobre el pasado del mutante más célebre y querido de todo el universo marvelita.  Ambientada en la Segunda Guerra Mundial y nada menos que en un campamento para prisioneros nazi, vemos a Wolverine atrapado entre sus rejas, aunque nunca sin perder su fuerza de voluntad, para convertirse en la peor pesadilla del mandamás del lugar.  Luego nos encontramos con Batman: Ciudad Rota, una historia de detectives en la que el Murciélago debe resolver el horrible crimen de una mujer asesinada, encontrándose en el camino con algunos de sus villanos más famosos como lo son Killer Croc, el Ventrílocuo y Scarface, el Pingüino…y el Guasón.
     Solo terminaré este apartado dedicado a la obra de Risso, mencionando que una vez más junto a su socio Azarello, realizó una de las miniseries más impactantes de todos los especiales que representaron el mundo trastocado de Flashpoint: El Caballero de la Venganza, una en verdad sublime historieta en la que Batman no es Bruce Wayne y el Guasón resulta ser nada menos que alguien muy ligado al pasado del Caballero Oscuro.
      …Y para colgarme, el año pasado en noviembre el artista fue invitado a un evento ñoño (más encima gratuito para el público) en el que dio una charla y, por supuesto, firmó autógrafos. Me quedaba todo muy cerca de casa… ¡Y no asistí! (aunque sí lo hice al siguiente día, aunque para entonces ya no estaba este valioso caricaturista) ¿Para colgarme, cierto?


Una impactante portada para otra novela gráfica que les recomiendo mucho.
9.2.- El cómic.

      Se trata de la tercera miniserie escrita por el igualmente sobresaliente J. Michael Straczynski para este proyecto, luego de haber firmado para Búho Nocturno y Doctor Manhattan.  Este arco argumental consta de 2 números y viene a ser el único de todo Antes de Watchmen dedicado a un villano; sin embargo tal como en otros títulos de la colección, aparecen como “invitados” otros personajes, es decir,  los mismísimos superhéroes, que la obra original y las precuelas en su mayoría tratan sobre ellos.  No obstante, al dársele este protagonismo al único villano destacado en la historieta de Moore y Gibbons, se pudo complementar mejor cómo es ese oscuro mundo de ficción (y tan cercano al nuestro), en el que transcurren estas divertidas historias.  No se debe olvidar, además, que tal como sucede en el título germinal de todo esto, el destino final de Moloch está ligado de manera inexorable al de Ozymandias, de modo que en sus páginas ello se nos revelan sus antecedentes de manera gratificante para el lector.
      El cómic comienza con un Moloch (no puede ser más ominoso su nombre, sacado de un destacado demonio del mundo antiguo y mencionado incluso en la Biblia) ya devastado y casi en la vejez, terminando sus años de prisión (antes de que lo encontremos en los acontecimientos de Watchmen).  En una historieta tradicional de hoy en día sobre el género, bien podría ser que este momento en la vida del ex malhechor daría paso a su conversión e incluso a su opción por el camino de los justicieros, ya sea como uno más del grupo o como importante aliado (cabe recordar no más los casos del Flautista, el Bromista II y por un tiempo con el Capitán Frío en las revistas de Flash o los ejemplos aún más destacados de Viuda Negra y Ojo de Halcón con los Vengadores); incluso acá se ve como el sujeto de aspecto de duende es acogido por su antiguo rival, millonario, genio inventor y supuesto filántropo Ozymandias, quien le da una nueva oportunidad al ofrecerle un trabajo (las similitudes de todo esto con varias facetas de Batman y su misión redentora hacia algunos de los villanos en retiro, es evidente)…Sin embargo estamos hablando de un cómic de Antes de Watchmen, por lo que pese a las apariencias las cosas no son dulces como se quisiera y bien quienes conocemos el texto genérico, sabemos que el gesto del antiguo paladín esconde más que buena voluntad.  Empero, es en la manera que esta obra nos muestra la génesis del final de Moloch, que se haya presente una vez más la maestría de sus creadores.
    Resulta difícil no sentir piedad por este Moloch decrépito, puesto que además la trama nos lleva hacia sus recuerdos, desde su desgraciada infancia hasta su carrera como criminal.  Siempre opacado por el resto, primero por quienes debían ser sus pares y se burlaban de su bizarro aspecto (he ahí, tal vez, la mejor justificación suya para abrazar la senda del mal), luego por las mujeres que lo rechazaban aun estando en el poder y, por último, por los propios Watchmen, que una y otra vez lo derrotaban.  Fácilmente podría decirse que tal como queda de manifiesto en las viñetas de Moloch, el villano nunca fue uno de esos genios del mal sobresaliente por sus fechorías, al contrario, siempre (y aún en sus mejores momentos) fue con suerte un segundón.
      En medio de un mundo en el que los poderosos en buena parte no poseen empatía alguna y son tanto o más maquiavélicos que quienes son considerados la escoria de la sociedad, se nos muestra al protagonista de este título como un sujeto que aparte de ser patético, demuestra en sus debilidades una humanidad de la que carecen gente como el Comediante o los ya mencionados Doctor Manhattan y Ozymandias.
     Las dos portadas creadas por Eduardo Risso, en verdad preciosas pese a su elemento más siniestro, nos presentan a un Moloch como en realidad apenas llegamos a vislumbrar en la historieta: como un hombre de temer y mortal como él solo.  Esta idea de crear ilustraciones más o menos engañosas para las portadas de los cómics, es habitual en las revistas de superhéroes y las que muchas veces nos hacen una promesa de algo que en realidad no sucede, tal  y como se creyera en su interior, pues como en la vida real todo es más complejo de lo que se quisiera (siendo que, por supuesto, estas formidables portadas se hacen así para vender más, que estamos hablando de un mercado más).  Por otro lado, el engaño que son estas imágenes, juega de igual manera con la dimensión de supuesto mago que es el propio Moloch, algo retratado dentro de esta obra. Y, sin embargo, el uso las cartas de juego como símbolo en ambas ilustraciones, no es algo gratuito, ya que representan no solo el azar, sino que en la manos de Moloch el deseo de todo ser humano de controlar el destino; luego queda demostrado que por mucho que la voluntad nos motive, no siempre podemos tener todo lo que queremos y nuestros planes se van al carajo. Destaca también en el número 2 de la miniserie, la efigie del soberbio Ozymandias, quien, como ya sabemos, marca el destino final del malogrado protagonista.   Con respecto a las viñetas que conforman el resto de la novela gráfica, dejan de lado su aspecto más realista, para pasar a una estética de tipo caricaturesco y exagerado en ocasiones, que resalta el patetismo de sus situaciones.

Da pena este Moloch...¿Cierto?

viernes, 12 de enero de 2018

A falta de Batman en la pantalla chica…¡Bueno es Flecha Verde!


     Tras años ya emitiéndose las series llamadas Arrow y Gotham, las que han ganado ya millones de seguidores incondicionales, así como sus respectivos premios, bien se puede afirmar que, hace rato, dejaron claro que han conseguido superar su origen como sucedáneo de las historias de Batman.  Y es que en el caso de la segunda serie mencionada, el hecho de ser una especie de precuela a las historias sobre el Murciélago, mostrando a sus famosos secundarios más jóvenes e incluso a unos adolescentes Bruce Wayne y Gatúbela, además de presentar el origen de varios villanos memorables, sin dudas que se apoya en lo que el público quisiera ver: al Caballero Oscuro en imagen real en la pantalla chica y actualizado a nuestros tiempos, como todo un producto de calidad televisivo.  Pues es obvio que esta producción sin tener al vigilante en pantalla, no deja de ser un émulo destacado del personaje del que se nutre.
     Ahora bien, en cuanto al show sobre el Arquero Esmeralda, al tener en cuenta la primera temporada y su formidable piloto, si algo conocen del Señor de la Noche, pueden darse cuenta de que las aventuras televisivas de Oliver Queen y su alter ego, no pueden ser más batmaniacas (bueno, en los cómics aparte de pertenecer ambos superhéroes al mismo universo, son indiscutidos aliados y amigos).  Y, bueno, en lo que concierne a la quinta temporada, Arrow no puede recordar más al mismísimo Batman.  Vamos por parte mejor.
     El Caballero Oscuro, tal como dice este título con el que se le menciona, está caracterizado como un sujeto atormentado, con grandes sentimientos de culpa (en especial por la muerte de sus padres) y por no haber podido salvar a toda la gente que hubiese querido, entre ello proteger a sus cercanos como consecuencia de su peligrosa existencia.  Es así que tal como queda expuesto, ya tras más de 100 episodios y en especial en lo que concierne a la quinta temporada (la que hace poco vi con gran gusto por mi parte), no quepa duda que Olie (para los más cercanos) se siente igual que su mencionado colega.   El Arquero Esmeralda, de este modo, comparte con él un espíritu más o menos amargado, incluso introvertido, que queda expuesto cada vez que usa su traje y cuya naturaleza queda demostrada a lo largo de los varios flashbacks dedicados a su pasado en Rusia (parte esencial de esta tanda de 23 episodios).  Olie es grave, duro y violento por naturaleza, provocando el temor en buena parte de los villanos; además es una criatura de la noche y su faceta de apuesto millonario filántropo (ahora alcalde), es solo la fachada de quien en realidad es.  De igual manera lleva sobre sus hombros la responsabilidad por la muerte de varios seres queridos, tanto civiles como vigilantes, a quienes ve como víctimas del camino que ha decidido seguir (de igual manera un detalle más propio de Batman).
    Otro elemento batmaniaco que toman como referencia en Arrow, viene a ser el de la Batifamila, compuesta por todos los otros vigilantes y/o superhéroes que inspirados y liderados por el Cruzado Enmascarado, lo siguen en su trabajo justiciero.  En lo que concierne al Flecha Verde televisivo, desde los inicios de la serie fueron incorporándole distintos compañeros en su labor, todos ellos interesantes variaciones de los personajes del cómic (Canario Negro I y II, Speedy, Arsenal …y, hasta cierto punto, la Cazadora).  De igual manera crearon personajes especialmente para la serie, todos ellos desarrollados con gran atractivo, en parte no solo a los guiones, sino que al compromiso de los actores a su cargo: su hermana Thea, Felicity Smoak, John Diggle y Quentin Lance.  No obstante es en la citada quinta temporada, que queda de manifiesto, con mayor intensidad, cómo el Arquero Esmeralda con su ejemplo ha conseguido (y más encima casi sin proponérselo), liderar a un grupo de justicieros.  Si Thea tomó el relevo de Speedy y Diggle decidió convertirse en otro enmascarado bajo el nombre de Spartan (creado originalmente para el show), en esta ocasión (y para regocijo de los ñoños), se unieron a su misión nada menos que 5 nuevos (super) héroes. Vamos por parte:

·         Mr. Terrific: Introducido en la temporada anterior como el (otro) genio de la computación aliado, en la figura de Curtis Holt, se convierte desde su introducción en uno de los secundarios más queridos de Arrow.  Es así que esta vez, por fin, abraza la identidad de superhéroe moderno que lleva ese nombre, versión actual de otro vigilante llamado así y proveniente de la Edad de Oro de los cómics.  Acá lo vemos con 2 hermosos trajes, pero sin dudas lo mejor de su participación como paladín, viene a ser que aparece con sus célebres T-Esferas, sofisticadas máquinas voladoras que lo ayudan en su trabajo.
·         Wild Dog: Nacido en 1987 de las manos de Max Allan Collins (guión) y Terry Beatty (dibujo) en las historietas en su propia miniserie, se trata de un personaje menor rápidamente olvidado por los responsables de DC y que inteligentemente rescataron para Arrow.  No obstante la versión que conocemos hoy en día de él, responde a los actuales lineamientos de lo “políticamente correcto” y que en este caso concreto no les salió forzado: tener un elenco multirracial.  Pues en su versión original Wild Dog, todo un verdadero vigilante (sin poderes, casi una persona común y corriente que usa solo su ingenio y fuerza de voluntad para enfrentarse en las calles a malhechores ordinarios) es el típico gringo caucásico (su nombre es Jack Wheeler), en cambio acá su identidad es la de un latino llamado René Ramirez.  Su traje evidencia su carácter de “sujeto normal”, al ser casi improvisado y aún así evidenciando su historia personal (máscara de jockey, polera de su equipo deportivo favorito, pantalones militares).  El Wild Dog que conocemos con rapidez gana el cariño del público, al ser un hombre con un pasado complicado que se sabe desea superar y una personalidad atractiva.  
·         Ragman: El único miembro del “Team-Arrow” con poderes extraordinarios y más encima de carácter místico, es Rory Regan, un joven judío que ha heredado de su padre un traje mágico que le permite hacer varias cosas asombrosas.  Surgido en 1976 de la mano de Robert Kanigher y del veterano y maestro ya fallecido Joe Kubert, en los cómics su atuendo está compuesto de trapos en los que guarda las almas condenadas de los criminales que atrapó.  En la serie este detalle más siniestro no sale, sin embargo sí es gratificante ver cómo usa sus habilidades con sus trapos, que parecen tentáculos y la imagen aterradora que provoca, siendo que en su identidad civil es un tipo más bien dulce.
·         Canario Negro III: La tercera fémina en tomar el manto de la famosa superheroína, se llama nada menos que Dinah Drake, que corresponde al de la primera vigilante en ser Canario Negro en la Edad de Oro de los cómics (y que luego fue la madre de su más célebre hija que recogió su legado).  Esta corresponde a una agente de policía especialista en trabajar de incógnito, quien debido a un accidente se vuelve metahumana, adquiriendo el poder del grito sónico.  Es reclutada por Oliver más o menos a mediados de la quinta temporada.
·         Artemisa: Bajo este nombre corresponde a un personaje de no mucha relevancia en las viñetas, que ha sido tanto villana, como superheroína, aunque siempre sin poderes; pese a ello con habilidades de atleta olímpica y excelente luchadora.  La serie toma la versión revisada (¿y mejorada?) que se vio de esta como discípula de Flecha Verde, en la recordada serie animada de Young Justice (2010-2013).  Bajo el nombre de Evelyn Sharp, es la más joven de los nuevos compañeros de Olie, siendo una chica que al igual que algunos de los otros guarda un pasando penumbroso, el que con posterioridad da más de una sorpresa a lo largo de la temporada.

Nuestros superhéroes del show: Wild Dog, Mister Terrific, Flecha Verde, Spartan, Artemis y Ragman
(solo nos falta Canario Negro III).
     Se debe destacar la única aparición de otro personaje clásico de DC, el Blanco Humano, quien  ha tenido nada menos que 2 series de TV de imagen real, siendo que en las revistas surgió en 1972, gracias a la creatividad de nada menos que de Len Wein y Carmine Infantino.  Este amo del disfraz ayuda a Flecha Verde en una (otra) peligrosa misión y es de esperar que vuelva a salir más adelante.
    Tampoco se puede dejar de lado el uso recurrente en los episodios como contrapartida del protagonista y sus compañeros, quienes no matan (ya) a los villanos, al justiciero que se hace llamar Vigilante.  Este sale en la serie como un sujeto cuya identidad se desconoce, pues usa un equipo por completo blindado, que tapa por completo su rostro, teniendo todo tipo de armas mortíferas para eliminar a los delincuentes; sus métodos drásticos lo convierten luego en un oponente de Flecha Verde y los suyos, siendo que su manera de ver las cosas, no deja de recordar al antiguo Oliver de su pasado no tan lejano.  Ahora bien, teniendo en cuenta que varios sujetos han llevado el nombre de Vigilante en las historietas de DC, el que se introduce acá, lleva una armadura que emula (hasta cierto punto) a cualquiera de los que usaron el traje visto en los ochenta y a partir del traje ideado por George Pérez en 1983, para modernizar a su primera versión de la Edad de Oro.  En lo que concierne a su participación en la quinta temporada, no se sabe quién es en realidad.
      Por otro lado, no se puede olvidar un detalle valioso para los conocedores del Multiverso DC y que bien puede ser considerado como una promesa, para que usen de una vez por toda a uno de los superhéroes más amados en la historia de sus títulos: Bicho Azul II, Ted Kord.  Es así que en varias ocasiones sale en sus episodios la empresa de tecnología de punta Kord, lo que sin dudas podría significar que sea como uno esperaría.  A ver qué pasa más adelante.
     En cuanto a los villanos, primero nos engañan haciéndonos creer que la némesis de esta temporada será un mafioso común y corriente, llamado Tobias Church, no obstante más adelante surge la verdadera pesadilla de este año en la vida de Queen y compañía: el arquero enmascarado Prometheus, quien, como otros enemigos de Flecha Verde, guarda estrecha relación con su pasado más oscuro (¡Y vaya que les complica la existencia a nuestros protagonistas!).  Debe saberse que el personaje sacó su apodo de guerra de un villano, que ha tenido 3 encarnaciones distintas en las historietas, aunque no guarda relación con sus símiles; por otro lado, el nombre de civil que aquí recibe (al menos otro alias que usa para que no se sepa su verdadera identidad) es el del segundo Vigilante que salió en las revistas: Adrian Chase (otro interesante guiño deceísta). Y en lo que concierne a los flashbacks sobre el pasado de Olie, nos encontramos con un mafioso interpretado por Dolph Lundgren, Konstantin Kovar, la mayor amenaza bajo la piel de un hombre, con quien debe habérselas Queen (cabe destacar la actuación aceptable del maduro actor de tantas películas de culto de acción de antaño, quien con los años parece haber mejorado su escaso talento histriónico y, sin embargo, ahora ya más viejo aún con habilidades físicas envidiables). Asimismo, no es algo insignificante el hecho de que por fin hace su aparición la hija más conocida de Ra´s al Ghul, Thalia, la cual en una primera instancia se ve como una de las tantas maestras del joven Oliver y luego regresa para dificultarle más las cosas.
     Este año le tocaba a Arrow emitir el prestigioso episodio N° 100 y así fue.  No obstante en vez de hacer un especial que fuese significativo por sí mismo, tomaron la mala decisión de relacionarlo con el crossover de la trilogía de Invasión, compartido con The Flash y DC´s Legends of Tomorrow (con la participación especial de Supergirl, claro).  El capítulo en sí está muy bien hecho, con la aparición de varios personajes del pasado de Oliver y en realidad es memorable; no obstante habría sido mejor para honrar este evento de los 100 capítulos emitidos, que fuese independiente del resto del Arrowverse, que no hay que olvidar que Arrow comenzó con todo esto y bien merecía algo más notable.  
     Los dos últimos episodios están llenos de tensión, con el regreso de 3 personajes emblemáticos para la serie.  Asimismo la última escena deja en suspenso a los espectadores, porque a menos que se vea el primer capítulo de la sexta temporada, se ignora cuál ha sido el destino de varios de sus protagonistas.
Vigilante.

Prometheo.

martes, 9 de enero de 2018

Descubriendo a otro maestro actual de la narración (segunda parte).



     Publicada en 1995, la novela más conocida de José Saramago, Ensayo sobre la Ceguera es una obra estremecedora acerca de lo peor y lo mejor de la humanidad, revelada dicha condición en una situación límite (tal como en la vida real), aunque llevado a los extremos  de una ficción extrapolativa como esta; no obstante cabe mencionarse que la historia misma de nuestra especie ha registrado guerras, accidentes aéreos, secuestros y tantas desgracias humanas, en las que pese a lo terrible de la situación, aún queda esperanza en los corazones de los más nobles…
     El texto trata acerca de una epidemia de ceguera, algo por supuesto extraordinario y que acerca la obra a la ciencia ficción catastrófica, pues no existe una enfermedad como tal y la narración asume esta situación con racionalidad al carecer el hecho de elementos sobrenaturales (bien podría haber sido todo efecto de una maldición, por ejemplo).  El mal es llamado como Ceguera Blanca, ya que a diferencia del típico mal que priva a la gente de su vista, cuando a las víctimas les llega esta condición, en vez de quedar en tinieblas perciben un blanco que lo rodea todo.  El gobierno del país en el que transcurren loa acontecimientos (una nación anónima, pues puede ser cualquier lugar del mundo y bien sabido es que en todas partes suceden desgracias como esta y el ser humano se comporta como un ángel o un demonio), decide mandar a todos los contagiados a vivir recluidos en un manicomio abandonado; allá los protagonistas deben sobrevivir por las suyas, ya que las autoridades poca ayuda les prestan ayuda y ello da pie a impactantes momentos de miseria humana, como de verdaderos actos de nobleza pese a las difíciles condiciones en las que se encuentran.
     Los protagonistas también carecen de nombres propios, siendo llamados por una característica especial que los identifica de los demás, cualidades que los hacen ser entrañables para el lector la mayoría, pues son quienes mantienen en su persona aún su dignidad pese a todo y por eso mismo se vuelven los héroes redimidos de la historia.  Es así que tras pasar tantas penurias, estar desde el principio de la catástrofe en medio de todo, luego su odisea va más allá del paso al lugar mencionado.  Unidos por la eventualidad, el azar o la Providencia, estos personajes se vuelven una especie de familia, en la que cada uno de ellos tiene un papel que cumplir.  Lo anterior les permite permanecer en pie, ya que ha quedado claro que no somos islas y nadie puede mantener su humanidad si no reconoce el valor de los demás.
      Queda claro (y a la luz de buena parte de la narrativa de Saramago, que ya se comentó en el anterior post), que la ceguera blanca que sufre la población es una metáfora.  Si las personas se volvieron ciegas paulatinamente (al final toda la población, pese a las precauciones, contrajo esta especie de infección), es debido a que nuestra misma especie perdió la capacidad de maravillarse frente a lo que tenía ante sus ojos, viviendo bajo la monotonía de la costumbre y la deshumanización; por lo tanto ¿De qué nos sirven los ojos si no podemos ver la belleza que nos rodea? Por lo tanto es necesario hacer uso de otros ojos, de los del corazón para conseguir recuperar lo que se perdió.  ¿Y por qué razón la ceguera es blanca? Así como a mí me parece, considerando que el blanco representa la pureza, que las personas vivan rodeadas de esta albura se debe a que a partir de todo esto ahora viven en un estado parecido al Purgatorio, como almas en pena o en espera, a ver si de una vez por todas logran llegar a un estado superior de existencia.  
     Bien podría decirse que esta novela se divide en 3 partes: Primera aquella en la que la epidemia se manifiesta, comenzando ya en sus primera líneas el texto con el primer caso registrado de ella, que más encima le ocurre a uno de los personajes principales.  Es así que el dramatismo de la obra queda consignado desde ya.   

    
      “Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador del paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra del asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso. Los conductores, impacientes, con el pie en el pedal del embrague, mantenían los coches en tensión, avanzando, retrocediendo, como caballos nerviosos que vieran la fusta alzada en el aire. Habían terminado ya de pasar los peatones, pero la luz verde que daba paso libre a los automóviles tardó aún unos segundos en alumbrarse. Hay quien sostiene que esta tardanza, aparentemente insignificante, multiplicada por los miles de semáforos existentes en la ciudad y por los cambios sucesivos de los tres colores de cada uno, es una de las causas de los atascos de circulación, o embotellamientos, si queremos utilizar la expresión común.

      Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado. El primero de la fila de en medio está parado, tendrá un problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o una avería en el sistema hidráulico, un bloqueo de frenos, un fallo en el circuito eléctrico, a no ser que, simplemente, se haya quedado sin gasolina, no sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar al automóvil averiado hacia donde no moleste. Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabremos cuando alguien, al fin, logre abrir una puerta, Estoy ciego.”

     Luego se empieza a detallar cómo el resto de los protagonistas van siendo afectados por separado, teniendo la mayoría de ellos un punto en común y luego otros más que terminan por unirlos.
Con tanta portada fea para este bellísimo libro,
justo la edición que poseo tiene la más preciosa.
     A lo anterior le siguen los capítulos transcurridos en el manicomio, en los cuales se plasman sin dudas los momentos más impactantes y emotivos de todo el libro.  En sus páginas nos encontramos con la expresión de la doble naturaleza de los seres humanos, que nos puede llevar tanto a cometer las peores atrocidades, como a sacar lo más hermoso que hay en uno.  Al final tal como queda declarado en esta novela y en la vida misma, todo viene a ser cuestión de nuestro libre albedrío, de las decisiones que tomamos y del camino que hemos optado por seguir; es así que si bien los protagonistas no son seres perfectos (con miedos, inseguridades, celos y otros defectos y que al ser capaces de contrarrestarlos con nuestra fuerza de voluntad, nos convierten en mejores personas), tienen la oportunidad de redimirse y elevarse por medio de todas las taras que hay a su alrededor.  Hay momentos de coraje, sublimes, de compasión, en los que se demuestra que el amor es lo más valioso que tenemos en cualquiera de sus manifestaciones, así como episodios terribles de violencia contra el prójimo, productos en general del egoísmo, más que del miedo.  Por lo tanto otra lección que nos da este título, es que si no existe empatía ante el sufrimiento del otro, es imposible evolucionar hasta volverse alguien mejor.  
     Con posterioridad, cuando el grupo de compañeros ante el infortunio ha logrado salir de su prisión, se encuentran con un escenario por completo peor que el anterior, pues la sociedad está devastada y el purgatorio simbólico que significaba ser la llamada Ceguera Blanca, ahora más bien pareciera pasar a un infierno sobre la tierra.  Luego, en contra de la esperanzas que tenían los protagonistas de escapar de su reclusión, se encuentran con que la mayoría de las personas ha perdido la fe y su misma identidad como personas racionales, transformándose en meras bestias que solo piensan en lo más básico: sobrevivir.  Solo nuestros héroes sin nombre se mantienen con la frente en alta, porque al tenerse entre ellos y haber pasado lo peor en el manicomio, han logrado lo que los otros no tienen: experiencia y la compañía de sus pares.  
     No faltan verdaderos episodios macabros en esta última parte del libro:

    “(…) La basura en las calles, que parece haberse duplicado desde ayer, los excrementos humanos, medio licuados por la lluvia violenta los de antes, pastosos o diarreicos los que están siendo evacuados ahora mismo por estos hombres y mujeres mientras vamos pasando, saturan de hedores la atmósfera, como una niebla densa a través de la cual sólo con gran esfuerzo es posible avanzar. En una plaza rodeada de árboles, con una gran estatua en el centro, una jauría está devorando a un hombre. Debía de haber muerto hace poco, sus miembros no están rígidos, se nota cuando los perros los sacuden para arrancar al hueso la carne desgarrada con los dientes. Un cuervo da saltitos en busca de un hueco para llegar también a la pitanza. La mujer del médico desvió los ojos, pero era demasiado tarde, el vómito ascendió irresistible de las entrañas, dos veces, tres veces, como si su propio cuerpo, aún vivo, se viera sacudido por otros perros, la jauría de la desesperación absoluta, hasta aquí he llegado, quiero morir aquí. El marido preguntó, Qué tienes, los otros, unidos por la cuerda, se acercaron más, repentinamente asustados, Qué ha pasado, Te ha sentado mal la comida, Algo que estaría pasado, Pues yo no noto nada, Ni yo. Menos mal, mejor para ellos, sólo podían oír la agitación de los animales, un insólito y repentino graznido de cuervo, en la confusión uno de los perros le había mordido en un ala, de pasada, sin mala intención (…).”

    La novela, tal como ya habrá quedado presente en las citas textuales incluidas, se encuentra escrita de una manera muy particular: con párrafos largos, en los cuales los diálogos en vez de ir por separado forman parte de extensas oraciones, sin comillas, ni conjunciones anticipativas a las palabras de los personajes; esto, pese a todo hace de la lectura algo fluido, porque además mantiene al lector totalmente atento a la narración misma para no perder el hilo de la historia.  El narrador se permite de vez en cuando reflexionar acerca de la condición humana, entregando verdaderas perlas de sabiduría, que lo llevan a uno a calibrar de manera más profunda lo que se está contando.  
    Los personajes del libro son:

·         El médico: Especialista en Oftalmología, es la persona que une a todos los otros protagonistas, por ser en su mayoría pacientes suyos.  No puede ser más simbólico e impactante que alguien que trabaja sanando la vista de la gente, aunque siendo un especialista sin mayor relevancia social y/o científica, tras ser uno de los primeros en contraer el mal, se vuelve alguien aparentemente incompetente tras volverse uno más de los ciegos.
·         La mujer del médico: Si no el personaje más admirable de todo el libro, sin vacilaciones en ella vemos las mayores demostraciones de determinación y heroísmo.  Más encima como un detalle magnífico de la obra, es la única persona de la que llegamos a saber que no contrae la enfermedad y sin embargo no duda en acompañar a su marido a la especie de gulag donde lo mandan a él y al resto; luego es quien ayuda al grupo que se formará en torno a ella y su esposo, a salir adelante entre cada una de las pruebas a las que se enfrentan.  Uno de los momentos de mayor impacto en el que participa esta mujer, viene a ser cuando es partícipe del dilema sobre la naturaleza de la justicia.
·         El primer ciego: Tal como aquí se le llama, es la primera persona que contrae la Ceguera Blanca.  Es un hombre que mayormente no destaca por su personalidad, salvo que tal como el otro personaje varón también es casado y lo acompaña su esposa, quien también está infectada (a la fémina se le llama justamente la mujer del primer ciego).  Ambos son parte del grupo original en llegar al manicomio y en unirse a los de arriba.
·         El ladrón: Delincuente que se aprovecha de la nueva incapacidad de nada menos que del primer ciego, a  quien le roba el auto cuando se ofrece a llevarlo a su casa, luego de que este se vuelve ciego.  La justicia poética lo lleva a ser otro de los primeros en enfermar y llegar al mismo lugar que los otros.  Sin ser malvado, se trata de un tipo de menos escrúpulos, lo que con posterioridad le provoca su propia perdición; sin embargo cuando le llega su momento, no puede ser más lamentable su situación como víctima de sus propios apetitos.
·         La mujer de las gafas oscuras: Sin dudas el personaje que más evoluciona a lo largo de la novela.  Se trata de una hermosa dama que sin ser prostituta, gusta acostarse con distintos hombres para que estos le hagan regalos caros.  Se vuelve ciega en circunstancias bastante vergonzosas.  El dolor y todo lo que le pasa una vez que llega al asilo, la vuelven alguien con una mayor sensibilidad que la que antes tenía; es así que llega a acoger al único pequeño del grupo, el niño estrábico y quien es mandado por las crueles autoridades sin su familia, a esa vida de reclusión.
·         El viejo de la venda negra: Anciano que también era paciente del médico, a quien iban a operar de una catarata que lo tenía tuerto antes de que la epidemia se desarrollase.  Al ser el último en llegar al grupo, ayuda a los demás a enterarse de cómo la sociedad se fue desmoronando, en la medida que el resto de la población fue quedándose ciega, puesto que el mismo tardó en contraer la enfermedad.  Es un hombre tranquilo y sabio, cuya existencia antes de la tragedia es la de alguien solitario, hasta que logra formar parte de esta familia que conoce en medio de la catástrofe.
·         El perro de las lágrimas: El inesperado último integrante del grupo protagonista, a quien conocen una vez que llegan a la devastada ciudad, luego de que consiguen salir de su prisión. Su compañía se vuelve un valioso bálsamo para esta pequeña comunidad.
·         La vecina del primer piso: Triste personaje que aparece recién cuando tras salir a la ciudad, los protagonistas logran llegar hasta la casa de la la mujer de las gafas oscuras.  Es una anciana que ha conseguido sobrevivir a esta especie de apocalipsis, sola y ciega, aunque a costa de su dignidad; pues subsiste en medio de un ambiente que es descrito como algo tétrico.  Aparentemente convertida en una persona hosca, recupera en parte su dulzura, cuando su destino se cruza con el de nuestros protagonistas.


viernes, 5 de enero de 2018

Bienvenidos al Multiverso.



     Luego de dos exitosas temporadas en pantalla, que le merecieron la ovación del público (y en especial de los más ñoños) y de la crítica, ganando un montón de premios, la puesta al día a la televisión en imagen real del superhéroe velocista llamado The Flash, la tenía difícil para seguir en pantalla con la misma calidad…Y resulta que tras acabar de verme su tercera temporada, puedo afirmar que vaya qué sus responsables consiguieron tal hazaña.  Quizás no sea la mejor de las 3 emitidas hasta el momento, pero sí han conseguido hacer un show memorable y lleno de momentos sorprendentes, que, sin dudas, logran atender muy bien a toda la maravilla detrás de sus más de 70 años de existencia en los cómics.
     Cabe recordar que tras los eventos de su segunda temporada, Barry viajó hacia atrás en el tiempo para salvarle la vida a su madre y así cambiar la historia a su favor, pese a que ello significara cambiar por completo el orden de las cosas.  Es así que el primer episodio corresponde a nada menos que a una reinterpretación de la famosa saga conocida como Flashpoint, en la que este superhéroe por el mismo motivo creó sin proponérselo una realidad alternativa y en la cual el mundo DC dejó de ser por un tiempo el que conocemos, para transformarse en una pesadilla apocalíptica.  Pues como era obvio, toda la complejidad y oscuridad de Flashpoint se modificó para hacerlo más accesible al público familiar del programa, reduciéndolo todo a solo el primer episodio y luego abordando las consecuencias de las decisiones del protagonista en el resto de la temporada.
     Como una serie de este tipo trata, entre otros temas morales, acerca del libre albedrío y de la responsabilidad de nuestros actos, luego de lo mostrado en el citado primer episodio nos encontramos con el hecho de que la línea temporal se ha restablecido,  aunque quedan unos cuantos resabios de ello y Allen tendrá que vivir la carga sobre sus hombros.  Víctimas inesperadas vienen a ser sus amigos, quienes se ven obligados a vivir con estos pequeños y aun así significativos cambios.  Al respecto, un caso especial viene a ser la fuerte rencilla entre el protagonista y uno de sus compañeros, que se hace sentir en varios episodios, hasta que menos mal se arregla.
      Ya antes en este título habíamos llegado a vislumbrar la existencia del Multiverso, gracias a sus emisiones anteriores; sin embargo, en esta ocasión más que nunca llegamos a darnos cuenta de la impronta de estos numerosos universos dentro de las ficciones deceístas. Pues ahora no solo llegamos a conocer al Harrison Wells de Tierra-2 y a unos cuantos villanos de su mundo, además de a Jay Garrick, el Flash de Tierra-3, sino que además aparece sin dudas el que sería uno de los mejores nuevos personajes de la tercera temporada: H.R., un doppelgänger muy singular de Wells y quien a diferencia de los otros 2 ya vistos anteriormente, posee una personalidad bastante distinta, por no ser científico y pese a ello ser muy carismático, gracias a su particular humor.  Este personaje es interpretado por el mismo actor que hizo de Harrison en sus anteriores encarnaciones, demostrando así  Tom Cavanagh su versatilidad para encarnar nada menos que a 3 sujetos distintos, con el mismo rostro y cuerpo, aunque diferentes personas.  Por cierto, H.R. pertenece a Tierra-9.
     Sin embargo el llamado Multiverso no solo está presente a través de estos casos mencionados, sino que además lo encontramos en esta tercera temporada por medio de la presencia de un personaje casi al mismo nivel de popularidad que Flash: Supergirl.  Como casi al final de la primera temporada del mismo show dedicado a la prima de Superman, el Velocista Escarlata se encontró con la kryptoniana, con posterioridad esta fue invitada en el propio programa protagonizado por Barry Allen, apareciendo nada menos que en 2 episodios (bastante especiales ambos).  Ahora bien, en la versión del Multiverso de estos programas pertenecientes al llamado Arrowverse, Kara Zor-El (también conocida como Linda Danvers) no pertenece a la misma Tierra (y o realidad o universo) en que están ambientados Arrow (que comenzó con esta franquicia televisiva), ni The Flash o DC´ Legends of Tomorrow; es así que mientras las series mencionadas ocurren en Tierra-1, la de Supergirl transcurre en Tierra-38.  Y tal como sucede en los cómics, por una u otra razón es posible viajar entre una Tierra y otra.   

Un afiche que promete mucho.

     La tal vez segunda superheroína más famosa de DC (Adivinen cuál es la primera) no es la única que aparece en esta temporada de The Flash, sino que también nos podemos encontrar con otra justiciera, si bien una de menor rango: Gypsy.  Habiendo debutado en 1984 y con más de 30 años a su haber en las viñetas en la Liga de la Justicia de América, ha pertenecido a varios equipos de superhéroes.  Sin embargo la versión que vemos en el programa al que ahora revisamos, tanto en apariencia como en poderes, mayormente solo mantiene el nombre y su relación estrecha con Vibe, otro superhéroe con el que nos veremos a partir de este año ¿Y qué tiene que ver Gypsy con el Multiverso? Pues que en este programa, proviene de Tierra-9, la misma de la que llegó H. R., siendo capaz de viajar de un lugar a otro gracias a sus propios poderes.  Es así que esta versión televisiva de la superheroína (que acá es más bien una especie de policía interdimensional) se transforma en un personaje recurrente y de seguro en posteriores temporadas continuará con sus gratas intervenciones.
     Tierra-2, la patria de Harrison Wells y de su adorable hija Jessie, es visitada para adentrarnos en nada menos que Ciudad Gorila.  De este modo por fin llegamos a conocer la civilización de estos primates super avanzados, que apenas llegamos a vislumbrar en la temporada anterior.  Pues esta metrópolis extraordinaria a la que fue enviado Gorilla Grod, ahora se convierte en una nueva amenaza para Flash y sus amigos, así como para el resto de la humanidad.  En 2 capítulos sobre esto, los responsables deñ show nos obsequian con algunos de los mejores momentos de la temporada.
     Otros 3 superhéroes tienen su debut en esta ocasión: el mencionado Vibe y los velocistas Jessie Quick y Flash Kid.  El primero proviene de la misma época de Gypsy, también en las páginas de la Liga de la Justicia de América, siendo ambos creados por un maestro de antaño como lo es Gerry Conway (guionista).  Siendo Vibe otro personaje de segunda o de tercera como su mencionada compañera, fue reintroducido en el actual Universo DC con los llamados Nuevos 52, teniendo incluso una serie propia tras ser potenciado.  Un detalle muy interesante en lo que viene a ser la serie The Flash, es que el personaje originalmente se llama Francisco Ramon y le llaman “Cisco”…Al igual que el mejor amigo del Barry Allen de esta versión televisiva; de este modo queda claro que desde antes de que el científico, luego de adquirir sus poderes y tomara su nombre de guerra de Vibe en esta tercera temporada, los responsables del show (en realidad un guionista estrella como Geoff Jhons, al escribir la primera intervención de estos personajes en la segunda temporada de Arrow), se tenía pensado evolucionarlo hasta convertirlo en el aspirante a superhéroe que llega a ser acá nuestro genio ñoño favorito (bueno, la verdad es que Felicity, del show sobre el Arquero Esmeralda, también me conquista bastante, je).   Si bien sus poderes difieren bastante del que le encontramos en las historietas, el bello traje que usa Cisco cuando decide hacer de Vibe, resulta ser una bella interpretación del traje original del justiciero en sus tiempos.
     Luego está Kid Flash, que cuando se introdujo al hermano menor de Iris West en la segunda temporada y se vio expuesto a la energía que posteriormente lo convirtió en metahumano, era más que obvio que le tocaría convertirse en este otro emblemático velocista (si bien una versión afro y de edad mayor que en las viñetas).  Aparte de que el personaje está muy bien trabajado en los guiones, nadie puede negar que el traje que le hicieron aparte de parecerse mucho al de los cómics, es sin dudas uno de los más hermosos de todo el llamado Arrowverse.  Y si seguimos con los superhéroes que hacen uso de la llamada Fuerza de la Velocidad, no podía faltar la interesante reinterpretación de Jessie Quick, quien acá es nada menos que hija de Harrison Wells de Tierra-2 y la cual adquiere sus habilidades en el mismo incidente que Wally (en el programa, claro); ahora bien, en cuanto a su atuendo corresponde a una versión femenina del traje de Flash, que salvo en los colores no se parece al más hermoso y sexy de las novelas gráficas.
      Y en lo que concierne al apartado de los paladines de la justicia, no podía faltar un personaje tan querido como lo es Jay Garrick, acá interpretado por un maduro y aún regio John Wesley Shipp, quien hizo en los noventa del Velocista Escarlata en la ya clásica serie de imagen real, si bien en esta otra primero hizo del padre de Barry.  Cuando se supo que el actor trabajaría en este show actual, era de suponer que como un tributo le tocaría hacer de Garrick, no obstante  solo llegamos a verlo haciendo del corredor en el último episodio de la segunda temporada (cabe recordar que Jay es de Tierra-3, mientras que nuestro Barry vive en Tierra-1).  Todo un momento esperado y de antología viene a ser cuando por fin se enfunda el bello traje que le hicieron, con algo de armadura en el pecho para simular musculatura y aun así es casi un calco de la versión original de los cómics.  Con posterioridad, tal como se esperaba, Garrick en sus intervenciones en la tercera temporada aparece como un hombre sabio, que se convierte sin duda en uno de los guías del más joven Flash.

Barry, Jay y Wally.

      En cuanto a materia de villanos, bien sabido es que en las historias de nuestro protagonista estos abundan, quedando aún muchos por salir en las futuras temporadas de The Flash.  Al respecto, en el primer episodio nos reencontramos con Eobard Thawne/Flash Reverso, quien no puede ser más mortal y aterrador, además de un nuevo velocista malvado conocido como El Rival, sacado de las mismas historietas de la Edad Dorada en la que fue el primer Flash Reverso y enemigo acérrimo de Jay Garrick.  No obstante ninguno de estos dos viene a ser la verdadera némesis de Flash en este año.  Luego nos hacen creer que el verdadero gran malo será otro malhechor clásico del Velocista Escarlata, el Doctor Alquimia.  No obstante, el sujeto malvado que en realidad lleva a nuestro héroe al límite esta vez, viene a ser el también velocista Savitar.  Se trata de un personaje más reciente en las viñetas que los anteriores, puesto que data de 1995 cuando Mark Waid (el mismo de esa joyita que es Kingdom Come) estuvo a cargo de una de las más celebradas etapas de Flash (claro que cuando el colorín Wally West era en aquel entonces el protagonista).  Si los ya mencionados El Rival y el Doctor Alquimia se ven siniestros con sus respectivos trajes, con Savitar hicieron un cambio completo de su apariencia, transformándolo nada menos que en un verdadero monstruo gigante y cuya verdadera identidad luego se vuelve en una de las grandes sorpresas de esta memorable tercera temporada.
     No obstante estos no son los únicos criminales a los que se enfrentan Barry y los suyos, pues esta vez hacen su debut otros grandes de entre la famosa galería de villanos de Flash: Trompo, el Amo de los Espejos, Abra Kadabra, Magenta y Music Meister.  Si bien en general sus participaciones resultan gratificantes, se lamenta que casi como si les pareciera ridículo, no les otorgan trajes propios de este tipo de cómics (a diferencia de los superhéroes y de los otros villanos mencionados en el párrafo de arriba); así que parecen “personas normales”, salvo por sus habilidades extraordinarias. ..Y respecto a la mayoría de los trajes que vemos...¿Qué les pasa con el cuero que creen es la única alternativa "adulta" para escarpar del "mal ñoño"?...¡Ya parece un desfile sadomaso!
      Siguiendo con el papel que toman los malandras en los episodios, se debe destacar a alguien como Killer Frost, que en esta temporada ya no se trata del doppelgänger de Caitlin Snow de Tierra-2, sino que por fin hace su aparición en la versión de Tierra-1.  Como el alter ego maligno de la queridísima amiga de Allen y los demás, otorga al show varios momentos inolvidables y cargados, además, de hondo dramatismo, por tratarse de la lucha interna de un personaje que originalmente conocimos como alguien de bien.
    No se puede dejar de lado la incorporación de un nuevo personaje secundario, en la figura de Julian Albert, especialista en metahumanos y quien trabaja junto a Barry Allen en el Departamento de Policía.  Interpretado por Tom Felton (a quien da gusto volver a verlo, interpretando ahora a alguien por completo distinto a Draco Malfoy, el chico aspirante a villano en la saga cinematográfica de Harry Potter), nos depara por su parte varias otras sorpresas esta temporada.
     Y si de grandes momentos de la tercera temporada se trata, en el episodio 8, titulado como ¡Invasión!, comienza el memorable cross-over que incluye a Arrow, DC´ Legends of Tomorrow y Supergirl, teniendo la historia su continuación en la serie sobre el Arquero Esmeralda y terminando luego en el capítulo sobre los viajeros en el tiempo.  Debe saberse que esta trilogía viene a estar inspirada en una recordada saga de los ochenta de DC, llamada justamente Invasión y en la que varias razas alienígenas invaden a la Tierra, de modo que los superhéroes deben unirse para combatirlos (tal como sucede en estos programas).  Es así que al menos en los 3 shows ambientados en Tierra-1, salvo por la presencia de la kryptoniana, es la primera vez en la que salen extraterrestres.  Por otro lado, la apariencia de los malignos Dominadores y sus naves, están realizadas con esmero.
     Volviendo a la presencia de Kara Zor-El en The Flash, el episodio 17, Dueto, viene a ser nada menos que un musical y que incluye a 2 invitados especiales entre los viejos conocidos.  Por otro lado, la amistad entre el Velocista Escarlata y Supergirl, sin dudas que viene a ser aún mucho más entrañable que la que hay entre Barry y el endurecido Oliver Queen, dejándonos con ganas de futuros team-ups entre ambos sujetos de corazones tan nobles y dulces.
      No se puede dejar de lado el hermoso homenaje a una figura como Carmine Infantino, importante dibujante en lo que viene a ser la Edad de Plata con Flash, cuando se revitalizó al personaje pasando de Jay Garrick a Barry Allen.  No contaré en qué consiste el homenaje, a ver si el resto del público se da cuenta.
      De igual manera, la labor musical del compositor Blake Neely e n la banda sonora incidental, hace que este show conjuntamente con el resto de las series de Arrowverse de las que se encarga, sea una de las que actualmente poseen mejor música original.
      El final de la temporada, en pocas palabras, viene a ser una promesa más de que lo que se viene (que ya lo están emitiendo en todo caso) es pura diversión de calidad.

      

                       A falta de una intro como bien se merece el actual The Flash televisivo, 
                                                        recordemos la de show  de 1990.                      
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